Ayer mi cocina volvió a llenarse de risas, y mi casa de juegos y carreras por el pasillo.
Y el eco de tu risa sonó más fuerte.
Te echo tanto de menos, mi niño.
Mis manos no quieren aceptar que no te volverán a tocar.
Mis ojos sólo quieren cerrarse, para volver a verte.
Mi corazón ha abrazado este dolor, y lo ha hecho suyo.
#miniñovaliente