En el reciente episodio de House of the Dragon, Larys Strong se marcó una jugada maestra a la altura del mejor Petyr Baelish de Game of Thrones.
Muchos llevábamos varios días preguntándonos dónde demonios se había metido Otto Hightower, y resulta que el Patizambo lo tenía encerrado en las mazmorras de la Fortaleza Roja, literalmente debajo de las narices de todo el mundo.
Recordemos que en la segunda temporada, Aemond le ordenó encontrar a Otto para devolverlo como Mano del Rey, relegando a Larys a un segundo plano. Pero Larys convirtió esa humillación en una oportunidad, encontrando a Otto y haciéndolo desaparecer.
Con una sola jugada, se quitó de encima a su mayor rival político, mantuvo su influencia sobre Aemond y engañó al propio príncipe regente, haciéndole creer que buscaba por todo Poniente a un hombre que tenía encerrado a pocos metros de distancia.
Pero creo que lo más brillante es que esto nunca fue solo una maniobra política. Era una póliza de seguro de vida.
Larys no es leal a los Verdes, ni a Aegon, ni a Aemond. Larys es leal a Larys. Y sabía perfectamente que, si Desembarco del Rey caía, y los negros gobernaban, tener a Otto vivo le daba una moneda de cambio invaluable para negociar su propia supervivencia.
Y así fue. Al caer la capital, se revela que Larys lo dejó allí guardado como un regalo para Rhaenyra y Daemon a cambio de algo mucho más simple. Sobrevivir.