A mí me enseñaron a no traicionar a quien me abrió las puertas de su casa y me invitó a sentarme con su familia. Tener diferencias es una cosa, ser traidora y malagradecida es otra.
Me gustan los hombres tranquilos, los q no gritan ni rompen cosas cuando están enojados, q te dicen exactament cómo se sienten, q se comunican, q te hablan con una voz suave diciéndot lo que los hizo enojar o lo que hiciste mal, pero nunca te culpan y te hacen sentir mal por ello