El error del estratega que es muy técnico es asumir que el votante necesita conocer las propuestas y el plan de gobierno. El votante necesita que le demuestren que el candidato entiende su dolor.
Las campañas no las ganan los estrategas quienes saben más. Las ganan quienes leen mejor el ánimo social. El estratega no predice. Descifra. Y la diferencia entre los dos es lo que separa ganar de haber tenido razón.
"La filosofía política pretende dar cuenta, básicamente, de los diferentes aspectos relacionados con la fundamentación y configuración del poder, su ejercicio, límites y legitimidad."
Sergio Estrada Vélez
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"Los valores orientan al legislador, inspira institutos y normas, postulan reglas concretas, pero no son normas y de ellos no se puede predicar la estructura, propiedades y eficacia de aquellas."
Manuel Martínez Sospedra
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Decía Schopenhauer en el «Arte de tener razón» que no hay que debatir con el primero que aparezca, sino solo con los que conocemos y que sabemos que será provechoso.
«A los demás dejémoslos hablar todo lo que quieran, que decir tonterías es un derecho universal».
Y tenía razón.
Los derechos humanos han evolucionado en tres generaciones:
1️⃣ Civiles y políticos: protegen la libertad y la participación.
2️⃣ Económicos, sociales y culturales: garantizan igualdad y vida digna.
3️⃣ Colectivos: defienden la paz, el ambiente y el desarrollo.
Os dejo esta obra de Schopenhauer (que forma parte de sus Parerga) para los que quieran reflexionar sobre el arte de vivir.
La tesis más importante es que la verdadera riqueza vital reside en lo que uno es, y que cuanto más depende nuestra felicidad de lo externo, más frágil es.
“Ambiguity—vague language, mixed messaging, frequent policy shifts—has been a hallmark of the United States’ approach to the war in Iran.” Read @eriklg on the drawbacks of Washington’s approach to the conflict:
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DORA, ciberataques y el consejo de Administración. El pulso entre el «compliance» y la crisis en riguroso directo https://t.co/1mJIrM6MWr via @SrLoboyFriends@lawandtrends
Waldner sobre métodos cualitativos
Releyendo el libro de @davidwaldnerdc con la ayuda de un café turco.
Aprendiendo sobre caminos causales (p.ej. back-door paths), mecanismos causales invariantes, mapas de historia de eventos, y la conexión entre inferencia y explicación causal
"Debajo de la toga hay que llevar coraza. Abogado que sucumba al qué dirán debe tener su hoja de servicios manchada con la nota de cobardía." Ángel Ossorio.
Este viaje me dejó pensando un montón de cosas.
Primero, viajar para hacer un podcast es cansadísimo. Es complicado, es caro, implica mover gente, coordinar agendas, cargar equipo, cambiar vuelos, dormir poco… y llega un punto donde te preguntas si realmente vale la pena hacer todo eso.
Pero después te sientas frente a alguien, se prenden los micrófonos y entiendes que sí.
Porque el podcast me permite tener con otros consultores una conversación que difícilmente tendría en una cumbre, en una premiación o en un evento profesional.
En esos lugares todos terminamos hablando desde el personaje: los premios, las campañas, los clientes, los casos de éxito, las metodologías. El lugar común de nuestra industria.
Pero cuando te sientas durante una hora a conversar, empiezas a entrar en otra parte de la persona. En sus pensamientos más profundos, en sus contradicciones, en sus heridas, en las cosas que le dan miedo, en lo que realmente piensa del poder, del éxito y de su propia vida.
Y eso para mí es muy satisfactorio.
Porque termino descubriendo una faceta de personas que creía conocer, pero que en realidad conocía solamente desde el trabajo.
También este viaje me hizo darme cuenta de algo personal: cada vez quiero salir menos. Cada vez quiero una vida más sencilla, más tranquila y mucho más frugal.
No porque haya dejado de disfrutar estos espacios, sino porque estoy empezando a distinguir con más claridad qué cosas realmente me llenan y cuáles simplemente forman parte de una dinámica que uno sigue por inercia.
La cumbre fue un buen espacio. La charla, para mí, fue increíble. Pero también fue una especie de espejo.
Mientras hablaba sobre identidad, iba entendiendo que la identidad no es solamente un tema que trabajo con mis candidatos o una obsesión profesional que he desarrollado durante años.
Es algo mucho más personal.
Creo que durante muchos años fui perdiendo partes de mi propia identidad. Me fui adaptando a los proyectos, a las expectativas, a las relaciones, a lo que se esperaba de mí. Y hoy entiendo por qué me importa tanto trabajar la identidad de una persona.
Porque para mí la identidad es el punto de partida de todo.
De cómo hablas, de cómo te vistes, de las causas que eliges, de las batallas que decides dar, de la forma en la que trabajas y de la manera en la que conectas con los demás.
También es la capacidad de espejearte en la gente. De reconocer tus dolores en los dolores de otros. Tus traumas, tus contradicciones, tus luchas.
Por eso, cuando trabajo con un candidato, no quiero construirle simplemente una imagen. Quiero entender quién es. Qué lo rompió, qué lo formó, qué lo mueve y qué parte de su historia puede conectar genuinamente con la historia de los demás.
Y en medio de todo esto también estuvo la historia de Tatiana.
Hace cuatro meses estuvo en un retiro enfrentándose a sus propios miedos. Y ahora la vi subir a un escenario y dar una conferencia.
Ahí entiendes que muchas veces los procesos no producen resultados inmediatos. A veces algo ocurre dentro de ti y tarda meses en convertirse en una acción concreta.
Pero cuando finalmente ocurre, todo cobra sentido.
Verla romper esa barrera fue probablemente una de las cosas más bonitas de este viaje.
Entonces sí: el viaje fue cansado, complicado y caro. La cumbre tuvo cosas buenas y otras que también me ayudaron a entender qué quiero y qué ya no quiero.
Pero al final regreso con algo que para mí vale más: conversaciones reales, personas que ahora conozco de otra manera y una comprensión mucho más profunda de por qué la identidad se ha convertido en una de las grandes obsesiones de mi vida.
📖 Una arqueología de lo político — Elías J. Palti (2018)
📥Descarga gratuita https://t.co/Ky9lJ0BfHb
Introducción. Una historia conceptual de lo político. El proyecto arqueológico
"Según me propongo mostrar, en un recorrido que arranca en el siglo XVII y llega al presente, lo político no se trata en verdad de una entidad natural, transhistórica. No solo en el sentido de que esta categoría fue forjada recientemente como tal, que como concepto aparece en un momento histórico dado (es decir, no data de más allá de comienzos del siglo XX, cuando Schmitt lo acuñó), sino, más importante aún, que tampoco existió siempre como realidad empírica. Llegamos aquí a una de las hipótesis fundamentales que presiden nuestro análisis: la apertura a este ámbito de lo político es el resultado de una inflexión crucial que se produjo en Occidente en el siglo XVII, acompañando una serie de cambios en los regímenes de ejercicio del poder producidos con el surgimiento de las monarquías absolutas."
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Me ha pasado más de una vez. Colega que objeta a mi tesis de que para enseñar Filosofía del Derecho (y cualquier cosas sobre el Derecho) hay que saber mucho de Derecho y muy en detalle y hay que estar al tanto sobre lo que pasa en los parlamentos y los tribunales. El querido colega de turno argumenta en contra tal que así: "es que yo enseño FILOSOFÍA del Derecho y sobre eso investigo; para hablar de las leyes y sus vicisitudes ya están los que enseñan materias de Derecho positivo".
Suelo callarme en ese momento, porque para qué. Pero mi respuesta en verdad es esta: de acuerdo, si de Derecho real, de carne y hueso, poco enseñas, porque apenas te interesa, vamos a ver qué explicas o investigas sobre temas filosóficos duros: ¿ontología? ¿epistemología? ¿teoría de la ciencia? ¿Teoría ética y metaética de verdad? ¿Filosofía del lenguaje? ¿Filosofía política seria ¿Historia de la filosofía?
Y no, casi nunca hay de tales materias filosóficas cosa alguna, ni aplicadas al Derecho ni sin aplicarlas. Lo que abunda es el divertimento fácil (muchachos, debatamos en círculo sobre qué nos parece la pena de muerte o la deforestación amazónica) u ordeño descarado de los derechos humanos como temas para dummies: por qué la libertad es mejor que la esclavitud, por qué es mejor que todos tengan para comer en vez de que haya quien se muera de hambre... Y no es que no haya sustancia jurídica y filosófica también en esos temas, sino que el problema está en que esa sustancia no la captan ni por el forro esos compañeros bien parecidos y tan correctitos siempre y tan puntuales el día de cobrar.
Hay algo peor que no enseñar algunas disciplinas: enseñarlas como su fueran puras tontunas y hacer pensar a estudiante que eso es todo y que fíjate que sabio el muy simple.
El pasado 20 de julio conversé sobre las cuestiones actuales del Derecho de Obligaciones y Contratos con uno de los mayores expertos, el profesos Mariano Yzquierdo Tolsada, de la Universidad Complutense.
Fue una conversación entretenida y muy interesante. Pueden verla entera aquí:
https://t.co/pWEJCT8Yju
En septiembre comienza su gran curso. El profesor Yzquierdo hizo historia en Sílex con su curso sobre Derecho de daños, con varias ediciones. Ahora llega el de Derecho de Obligaciones y Contratos, con los temas más candentes en todos los países y con un análisis comparativo de las regulaciones en Latinoamérica y España.
Vean los detalles del curso: https://t.co/VYHrG6IoQD
Aprendemos para practicar.