Y como un acto de cuidado hacia mí y también hacia lo que compartimos elijo soltarte. Te dejo libre para que vivas desde tu propia coherencia, sin ocultamientos ni contradicciones. Yo, por mi parte, dejo de sostener un vínculo que me llevaba a la duda constante y a la pérdida de mi tranquilidad. No es una decisión impulsiva, es una elección consciente: priorizar mi estabilidad emocional por encima de un vínculo que dejó de ser seguro para mí. Soltar duele, sí. Pero también ordena, devuelve claridad y me reconecta conmigo. Prefiero atravesar este dolor con dignidad... que permanecer en un lugar donde, poco a poco, dejaba de ser yo.
El amor nunca es suficiente porque no solo se encuentran dos personas, también se encuentran sus miedos, sus maneras de protegerse, todo aquello que aprendieron a sobrevivir antes de conocerse y a veces esas partes chocan una y otra vez y no porque falte amor …
Todo hombre sueña con quedarse con una mujer que le dé paz, pero muchos olvidan que esa paz no aparece sola, nace de cómo la tratas, de cómo la cuidas y de lo que la hacen sentir. La tranquilidad no se exige, se construye.
Y como un acto de cuidado hacia mí y también hacia lo que compartimos elijo soltarte. Te dejo libre para que vivas desde tu propia coherencia, sin ocultamientos ni contradicciones. Yo, por mi parte, dejo de sostener un vínculo que me llevaba a la duda constante y a la pérdida de mi tranquilidad. No es una decisión impulsiva, es una elección consciente: priorizar mi estabilidad emocional por encima de un vínculo que dejó de ser seguro para mí. Soltar duele, sí. Pero también ordena, devuelve claridad y me reconecta conmigo. Prefiero atravesar este dolor con dignidad... que permanecer en un lugar donde, poco a poco, dejaba de ser yo.
Ayer me crucé con alguien que me rompió el corazón hace años.
Terminamos hablando, recordando, riéndonos como antes.
Me dijo que siempre fui yo.
Y capaz sí… pero yo ya no vuelvo a donde me dolió.