No pierdas la fe. No dejes de confiar. Mírate. Date cuenta de lo fuerte que eres y del poder que tienes. Has pasado por un montón de cosas, tal vez varias que no merecías, pero siempre te sobrepusiste. Las heridas te hicieron abrir los ojos y ahora puedes ver las cosas hermosas que tiene la vida. Mereces ser muy feliz.
Ojalá puedas llenar tu vida de conexiones reales: de personas que te ayuden a crecer, de almas puras y corazones sabios con los que aprendas a amarte. Ojalá te rodees de personas mágicas; de las que quieren quedarse, de las que siempre suman, de las que, cuando piensan en ti, no paran de sonreír.
Las pruebas de la vida no siempre son fáciles de comprender, pero muchas veces son las que más fortalecen nuestra Fe. En los momentos difíciles descubrimos una fortaleza que no sabíamos que teníamos. Dios utiliza cada experiencia para moldear nuestro carácter y acercarnos más él.
Quisiera decirte que si, que las palabras se las lleva el viento,
pero no.
Las palabras hieren o curan,
dejan sonrisas o cicatrices.
Si antes de hablar o hacer algo
nos preguntáramos ¿me gustaría que me dijeran/hicieran esto a mi?
la sociedad, el mundo sería muy diferente
La mayoría no valora lo que no le cuesta. Por eso, cuanto más das sin exigir, menos te respetan.
No se trata de volverse frío, sino de cuidar tu energía.
Sé amable, sí… pero con criterio. Porque hay quienes no merecen tu bondad, solo tu distancia.