Lo bueno de que ya acabó el mundial es que ya voy a tener que dejar de leer y escuchar opiniones de mierda de gente que en su vida pateó un balón.
Volvemos los mismos bastardos a los viernes botaneros y a ver cómo Pumas se sigue hundiendo.
Siempre he creído que todo ha sucedido como debió de ser.
Pero hay justo una decisión que tal vez pudo (y debió) ser diferente; me carcome la cabeza y el corazón.
Hay brillo sobre mi espalda y entre mis palmas
Desacostumbrándome a la calma
Ganando autoridad hasta para zarpar el karma
Perdiendo el dolor que tenía en el alma
Pero qué triste tiene que ser tu vida para que un señor de 39 años, que no te topa ni te topará jamás, te amargue sólo porque nació con el don divino de patear un balón.
Estás pensando siempre que hay algún error
Entiendo que este mundo no es tan seductor
Pérdete conmigo en este vapor
Entregate a lo nuevo que nos da el temblor.
Suena tan diferente cuando no lo pienso
Y me entrego al suceso que me da el presente
Todo es transparente y va perdiendo el peso
Cuando hacés vibrar mis huesos con esa corriente.