Alguien te lo tenía que decir Milei. Enjugar de ver el mundial, te la pasaste hablando mal de los k, después hiciste eco de las declaraciones racistas de la paraguaya contra Mbapé. "Come trabas" y otras muestras de homofobia también. Sos un payaso arrastrado Milei.
BRILLANTE
Para mí las palabras de Karina, la trabajadora de la salud, son el testimonio del día, tal vez de la semana o del mes.
Pero quién soy yo para decirlo!
Sólo tienen que escucharla...
#MileiDestruyeArgentina
Excelentísimo Señor Presidente de la Nación Argentina,
Lic. @JMilei:
Esta no es una crítica política. Es un registro de hechos y una advertencia sobre sus consecuencias.
Desde sus primeras apariciones públicas, usted recurre al agravio personal como herramienta política. Por eso no resulta novedoso que descalifique, insulte o ridiculice a quienes piensan distinto. Pero precisamente por eso, lo que hoy resulta inaceptable no es solo el hecho en sí, sino la persistencia deliberada en una conducta que deshonra, día a día, la función que usted juró ejercer.
La investidura presidencial no es un atributo ornamental. No es un premio ni un micrófono más potente para amplificar impulsos personales. Es una responsabilidad institucional que exige templanza, autocontrol y, sobre todo, conciencia del lugar que se ocupa. Usted no habla ya como un ciudadano más ni como un panelista de televisión: cada palabra suya —pronunciada en un discurso, vertida en una entrevista o publicada en redes sociales, no importa la hora— compromete al Estado que representa. Usted lo sabe. Y lo hace igual.
Cuando un Presidente insulta, no se rebaja únicamente a sí mismo: arrastra consigo a la institución. La arrastra, deliberadamente, hacia el barro de la confrontación más baja —con evidente satisfacción— hasta un punto en que la razón cede ante el exabrupto y el debate público deja de ser tal y se convierte en un chiquero. Y lo hace, además, desde una posición de poder asimétrica frente a ciudadanos que no tienen ni su exposición ni su capacidad de respuesta.
Ese modo de ejercer la palabra tiene consecuencias concretas sobre personas reales. Cuando usted señala, insulta o ridiculiza a un ciudadano común desde la investidura presidencial, no solo lo expone: lo convierte en blanco. Habilita y promueve una reacción en cadena de ataques, hostigamientos y agresiones por parte de quienes encuentran en su palabra una legitimación. Lo que para usted puede ser un exabrupto pasajero, para quien lo recibe suele traducirse en una avalancha de violencia que no eligió ni puede controlar. No es una hipótesis: ya ha ocurrido. Ciudadanos señalados por usted en redes sociales han recibido, en cuestión de horas, cientos de mensajes de odio, amenazas e insultos de sus seguidores. Y usted no detiene el proceso: lo observa, y a veces lo amplifica con una nueva publicación. Eso no es impericia. Es decisión.
Pero en su caso hay un agravante adicional. Usted no se limita a insultar: deshumaniza. Reduce a quienes disienten a "ratas", "cucarachas", "parásitos", "degenerados fiscales" o simplemente "zurdos de mierda" —un vocabulario de exterminio simbólico, no de debate político. Y sobre esa degradación, añade un repertorio insistente de groserías de pésimo gusto y vulgaridades que apelan a la humillación —muchas veces de carácter sexual— como forma de celebración política. No es un desliz. Es un lenguaje elegido, repetido, cultivado y celebrado ante las cámaras con una sonrisa.
Ese lenguaje no es inocuo, y usted, que se precia de conocer la historia, debería saberlo mejor que nadie. Todas las sociedades que normalizaron la deshumanización del adversario creyeron, en su momento, que se trataba solo de palabras. Ninguna pudo después deshacer lo que esas palabras construyeron. Usted está construyendo ahora.
Y si esto es grave cuando se dirige a cualquier ciudadano, lo es aún más cuando apunta contra el periodismo. Su reiterada declaración de que "no odiamos lo suficiente a los periodistas" —pronunciada con la familiaridad de quien repite un chiste conocido— no es una provocación inocente ni una hipérbole retórica. Es la formulación explícita de un clima de hostilidad hacia una actividad esencial para la vida democrática. No solo deslegitima la tarea periodística: invita a intensificar el rechazo, el desprecio y, potencialmente, la agresión hacia quienes la ejercen.
En ese contexto, cada señalamiento suyo contra un periodista no es un hecho aislado: es un acto que amplifica riesgos reales. Quienes reciben ese mensaje no lo interpretan como una metáfora sofisticada, sino como una habilitación. Y esa habilitación se traduce, con demasiada frecuencia, en campañas de hostigamiento, amenazas y violencia que exceden por completo cualquier marco aceptable de debate público.
A todo esto se suma un fenómeno igualmente preocupante: la claque que lo celebra. Un coro de aplaudidores que replica, amplifica y legitima cada exceso, muchas veces desde posiciones sostenidas con recursos del Estado. No solo no hay freno: hay estímulo. No solo no hay corrección: hay recompensa. Así, lo que debería ser motivo de rectificación se convierte en espectáculo y en método de gobierno. El insulto presidencial tiene estructura, organización y presupuesto. Es política de Estado.
No se trata aquí de formas superficiales ni de modales aristocráticos. Se trata de algo mucho más profundo: del respeto mínimo que exige la convivencia democrática. El disenso no solo es legítimo: es indispensable. Pero cuando desde la cúspide del poder se lo responde con insultos, deshumanización y groserías, se envía un mensaje claro y peligroso: que la diferencia es un agravio, que el otro es un enemigo, que la agresión puede reemplazar a la palabra.
La tradición republicana argentina —con todas sus fragilidades— ha sabido distinguir entre la aspereza del debate político y la degradación deliberada del adversario. Usted elige, conscientemente, borrar esa distinción. No por ignorancia: por conveniencia.
Quienes confunden poder con licencia para el agravio pagan un precio inevitable. No se recuerda con indulgencia a quienes, pudiendo elevar el debate, eligieron rebajarlo, ni a quienes optaron por degradar la institución que encarnaban. Pero el juicio es especialmente cruel con quienes gobernaron en el momento en que su país más los necesitaba y eligieron, en cambio, alimentar sus propios rencores.
Usted podrá invocar autenticidad, espontaneidad o incluso convicción. Ninguna de esas razones justifica lo que hace. Gobernar no es desahogarse. Liderar no es humillar. Y representar a una Nación es, antes que nada, estar a la altura de ella.
No lo está.
La historia registrará que usted tuvo la oportunidad de gobernar la Argentina en un momento crítico. Registrará también cómo decidió usarla.
Atentamente.
Javier Smaldone
(@mis2centavos)
@OOCprogresismo2@JMilei@LLibertadAvanza El gran Paco de Lucía dijo una vez:"Cuando guardé los dos primeros millones de pesetas que gané en el banco y no hice escuelas ni los doné a los niños de África,cuando no hice nada por los demás con ese dinero,dejé de decir en público que era de izquierdas".
Si me dan RT se los voy a agradecer de x vida, x favor q PAMI carge en el sistema las drogas asi las podemos retirar, desde ya MIL GRACIAS de todo CORAZON
Bueno. Ocurrió. El brote de sarampión en Texas ya tiene su primer pibe muerto, no vacunado. El primero en 10 años. Las vacunas salvan vidas, los anti vacunas matan. https://t.co/6wBluXpnv6
El lenguaje y los términos de las "prohibiciones al personal docentes" de CABA es un escándalo que recuerda los reglamentos de la dictadura. No sólo es un procedimiento de persecusión ideológica a docentes sino también los obliga a delatar a alumnos. Grave retroceso democrático.
Ahora que salió el anuncio oficial y puedo decirlo públicamente, les quiero agradecer los mensajes y las muestras de cariño 🥹
Nos vemos hoy en el Polo para seguir luchando. No van a destruir lo que es nuestro. Que viva la ciencia argentina hecha por y para el pueblo 🇦🇷
@marinasoledadz No es lineal la respuesta a una problemática tan compleja
En 2001 los docentes vimos venir que los niños desnutridos sin comida de calidad traerían estas realidades,docentes mal pagos,quien quiere se maestro hoy?
Amo mi profesión pero el trabajo es inconmensurable
Valeria Edelsztein @ValeArvejita al recibir un premio en la embajada de Francia recuerda el pasado y la gloria de la ciencia argentina y su destrucción actual: "la ciencia argentina está siendo destruida y uno de los responsables está aquí con nosotros: Daniel Salamone"