@CVREDDOSIS cámaras. "Por supuesto", pensó. Por supuesto que no iban a ofrecerle ni la ventaja de saber si lo estaban escuchando.
—No importa —respondió de forma escueta, pese a lo evidente que resultaba. No podía ceder lo más mínimo, ni siquiera a solas. No podía arriesgarse.
@CVREDDOSIS era. Y el Capitolio también: un traidor.
Y aunque le hubiesen dado una falsa sensación de privacidad, Antares desconfiaba con creces.
Antes de responder o incluso ser capaz de mirar a Mercury a la cara, examinó la habitación en la que se encontraban en busca de micrófonos o
@CVREDDOSIS experimentado reencuentros mucho más agradables y sencillo, de aquello no le cabía duda.
Completamente abrumado por cada uno de los elementos que componían todo aquello, Antares tomó aquel gesto como una directiva y una vía de escape temporal, no volvió a entonar ni una sola
@CVREDDOSIS directamente de trato cruel hacia él, le costaban de asimilar cómo iba a estar preparado para procesar que el siguiente paso sería participar en los Juegos del Hambre? Se había convertido en uno de esos rostros perdidos por los que sentía lástima el año pasado y, de una forma u
@CVREDDOSIS que pudiese sonar lo suficientemente natural para tapar aquel agujero. ¿Qué narices les decían los verdaderos tributos a sus mentores cuando se les presentaban como si fuesen sus héroes salvadores? El pensamiento le repugnó—.
Y supongo que yo tu tributo.
@CVREDDOSIS fue gusto el combustible que necesitaba: esperanza.
Contuvo la sonrisa que amenazaba con curvar sus labios.
—Mercury —repitió en tono distante como si intentara memorizarlo, correspondiéndole la mirada. Se quedó en blanco sin nada más que decir. No sentía que hubiese nada
@CVREDDOSIS irrefutable que en el pasado habría sido el mayor de sus problemas y una pesadilla hecha realidad: todos hablaban de él.
Infinitamente lejos de aquel muchacho, Antares dio un paso adelante sin titubear.
@CVREDDOSIS expresión alguna en el de Antares. El shock era compartido en la misma medida, pero había aprendido a no reaccionar.
Se escucharon murmullos y sintió la mayor parte de las miradas de la sala concentrándose en él. La gente susurraba, teorizaba. Cuchicheaba. Pero había un hecho
@CVREDDOSIS asimilar que volvía a estar fuera. En el exterior.
Se mimetizó al final de la fila con las pobres almas más aterradas, aunque ni siquiera podía sentir pena por ellas. No habían visto ni probablemente fueran a ver nunca lo que había visto él. Y todos menos uno morirían antes de