Se dice que existe una noche tranquila en la que aceptas que ya no hay nada más que hacer y decides soltar, pero para llegar a esa noche el precio es mil noches de llanto.
Me fui con el corazón en las manos, pero con la conciencia tranquila, porque yo sí mandé esos párrafos, yo sí insistí, yo sí intenté comprender y arreglar, yo sí esperé y yo sí quise quedarme.
tarde o temprano sé que mi presencia hará falta, que mi risa será extrañada, que mis malos chistes serán recordados, y que mi nobleza y buen corazón no podrán ser reemplazados.
vi un texto que decía: "No hablo mal de la gente que alguna vez amé, pero seré honesta sobre lo que yo viví. Y si eso les molesta, entonces tal vez debieron portarse mejor conmigo." Y estoy completamente de acuerdo.
Ahora entiendes que no todo el que llega se queda, y no todo el que se queda te nutre. Que amar no es perderte en el otro, sino encontrarte contigo. Que el verdadero amor propio no grita, no suplica, no persigue. Solo elige, florece y se va cuando ya no se siente en paz.
retirate de la misma manera en que llegaste: alegre, genuina, radiante, con buenas intenciones y en paz; seguramente fuiste el golpe de suerte que jamás volverá a tener