Últimamente me he dado cuenta que todo el mundo parece estar bien hasta que finalmente tienes una conversación profunda con ellos. Y entonces, te das cuenta de que, estamos en una generación triste de personas luchando por sobrevivir a través de caras sonrientes y fotos lindas.
El transcurrir del tiempo me ha demostrado que no hay mayor fortuna en el mundo que rodearnos de gente buena. Todos merecemos que nos quieran mucho y todos debemos de tener la sabiduría de valorar ese cariño y regresarlo multiplicado por mil.