Qué asco el desinterés. A mí mándenme mil mensajes, pregúntenme si ya comí, mándenme audios de 3 minutos, díganme que me extrañan aunque me hayan visto ayer. No me gusta lo tibio. Quiero atención sin medida, interés sin excusas, cariño sin horarios. Si no es así, mejor nada.