Servir a mi Amo es para lo que he nacido.
Sin mi Amo no soy nada.
Mi Amo me da un propósito.
El propósito de ser suya, de obedecerle, de ser educada para servirle en todo, de adorarle por encima de todo y de respetarle.
Entrar en la habitación con los ojos vendados, sin saber qué me espera.
Atarme las manos hacia atrás, me pongas de rodillas e inclines mi torso hacia delante dejando mi culo expuesto. Tras unas palmadas con la mano, viene el ardor del cinturón, y me haces contar en alto...