Marjane Satrapi era una mujer extraordinara.
Extraordinariamente inteligente, divertida y lúcida, una de esas personas capaces de contar una tragedia sin convertirse en una plasta solemne y de reírse del fanatismo sin quitarle ni un gramo de gravedad. Persepolis sigue siendo una obra magnífica porque explica mejor que muchos ensayos cómo una teocracia consigue meterse hasta la cocina de la vida cotidiana y convertir la existencia de millones de personas en una interminable sucesión de prohibiciones, miedos de todo tipo y humillaciones.
Por supuesto, una mujer iraní que había vivido aquello en primera persona acabó siendo acusada de islamófoba por una legión de majaderos occidentales que jamás habían pasado un minuto bajo una teocracia, pero que se sentían perfectamente cualificados para explicarle a ella qué debía pensar sobre los fanáticos que le habían robado el país y la vida.
Hay formas de vanidad moral difíciles de superar.
La acusaron de islamofobia. A ella.
La palabreja ha resultado comodísima. En cuanto alguien menciona el islamismo, la policía religiosa, el velo, la persecución de la homosexualidad o cualquier otra porquería teocrática, los fanáticos siniestros desaparecen y toda la atención se concentra en el insolente que se ha atrevido a describirlos. El debate deja de tratar sobre lo que ocurre y pasa a tratar sobre quién se ha atrevido a contarlo.
Mientras Satrapi describía con claridad todo eso, una parte de la izquierda occidental realizaba el prodigio intelectual de pasar de mofarse de los curas a encontrar fascinantes a los ayatolás, que llegaron rodeados de suficientes estudios poscoloniales y suficiente distancia geográfica.
El resultado ha sido contemplar a supuestos progresistas defendiendo con entusiasmo algunas de las mismas ideas de las que huyeron miles de iraníes como Marjane.
Para ella fue una broma macabra ver a europeos libres, cómodamente instalados en democracias liberales, dedicando su tiempo a blanquear los mismos horrores contra los que ella había escrito y dibujado durante toda su vida.
Nos queda Persepolis, que sigue siendo infinitamente más inteligente, más honesta y más útil para entender el fanatismo religioso que toneladas de artículos, manifiestos y tesis producidos por gente que jamás ha tenido que soportarlo.
Te voy a echar de menos.
TRÁNSITO URGENTE ‼️ 🚨
Su mamá es Pitbull y está en un estado terrible! Necesitan tránsito urgente antes que terminen muy mal 🙏🏻🙏🏻
1140649055 Eli
Si no podes transitar por favor COMPARTÍ 🙏🏻
@victorfyt No dice q oficializará…dice q es la segunda lengua más hablada en Francia lo cual muestra el multiculturalismo de Mediterráneo.
No me fascina Mácron anyway.
@fargosi No dice ESO!!!! Dice que en Egipto la lengua francesa tiene raigambre (los países orientales tienen como segunda lengua europea al francés)y que el árabe es la segunda lengua más hablada en Francia, lo que muestra el peso de la comunidad del mediterrâneo.
"P: ¿Qué es lo más inteligente que se puede hacer hoy?
R: Lo más inteligente… Sin volver a una mirada, en fin, pesimista, para mí, con mi edad y en el tiempo en que vivo, lo más inteligente, después de tanto haber andado por ahí, es estar tranquilo en casa. No hay fuera ninguna aventura que me subyugue lo suficiente como para salir de casa. Vivimos en un mundo en el que es crucial refugiarse, y saber organizar en tu interior, en tu existencia y en tu escenario el espacio de tu vitalidad. He ido a un proceso de retraimiento y de búsqueda de refugio personal, donde están las cosas más placenteras y donde estoy más a gusto. Antes, la batalla de cada día era salir por ahí; hoy, la de volver y estar tranquilo".
Luis Mateo Díez
Falleció la abuela de mi mujer en Buenos Aires. Tenía una excelente cuidadora que ahora se quedó sin trabajo: Alejandra. Quiero ayudarla a conseguirle nuevo trabajo de cuidadora. Me ayudas con 1 like o RT? Conversa, acompaña, cocina, limpia, hace de todo. Tiene mucho criterio. Es un 10 y de confianza. Yo no suelo recomendar si no estoy seguro. Interesados me mandan DM y paso su WhatsApp. Gracias !