Ya está aquí. 👀💜
La V edición de la AfterTuit Cup ya tiene fecha… y viene más fuerte que nunca.
📋Inscripciones abierta MAÑANA a las 12 del mediodía
¿Nos vemos el 𝟏𝟑 𝐝𝐞 𝐣𝐮𝐧𝐢𝐨 en el Zorrilla? 🏟️
⚪🟣 𝗘𝗡 𝗭𝗢𝗥𝗥𝗜𝗟𝗟𝗔, 𝗕𝗟𝗔𝗡𝗖𝗢 𝗬 𝗩𝗜𝗢𝗟𝗘𝗧𝗔
Igual que pedimos responsabilidad, profesionalidad y sentimiento en vestuario o palcos, lo pedimos igualmente a la grada;
Como Federación de peñas apelamos siempre a que se facilite el máximo de entradas posibles a las aficiones visitantes (limitadas al estar el 80% de asientos ocupados por abonados en Zorrilla), con un precio acorde a la categoría y facilidades dentro de la normativa en elementos de animación, pero lo que no podemos respaldar es que aficionados revenda sus abonos, metan a sus vecinos de grada en situaciones conflictivas, y tengan tan poco amor propio y amor por el Real Valladolid como para promover un estadio teñido de otros colores que no sean los Blanquivioletas.
En Pucela y en Zorrilla, BLANCO Y VIOLETA.
Ni va a meter goles de falta, ni va a sacar córners, pero el Real Valladolid también necesita gente que quiera estar aquí a muerte y que se lo gana en el campo. A pocos les ves más jodidos después de una derrota
Restaurante lleno.
Sábado.
Mesa de 6.
Padres, abuelos y un niño de 8 años corriendo entre camareros con una tablet en la mano.
Gritando.
Saltando.
Metiendo los dedos en los vasos de otra mesa.
El camarero se acerca:
—Perdona, ¿podéis decirle al niño que no corra? Hay platos calientes.
La madre ni levanta la vista del móvil.
—Es que es muy intenso.
El niño pasa otra vez.
Casi tira una bandeja.
El camarero respira.
—De verdad, se puede quemar.
El padre sonríe como si estuviera en una charla TED de crianza consciente.
—No queremos coartar su personalidad.
Claro.
Su personalidad.
Antes se llamaba educación.
Ahora es “expresión emocional”.
El niño agarra una aceituna de una mesa ajena.
La señora se gira.
—Oye, que eso es mío.
Y ahí salta la madre:
—Tampoco hace falta hablarle así. Es un niño.
Es un niño.
La frase comodín.
Rompe algo: es un niño.
Molesta: es un niño.
Pega: es un niño.
Invade mesas ajenas como si estuviera colonizando América: es un niño.
Piden la cuenta.
El niño tira un vaso al suelo.
Cristales.
Agua.
Gritos.
El camarero vuelve.
—Por favor, ahora sí necesito que se siente.
El padre se pone serio.
—No me gusta cómo le estás hablando a mi hijo.
—Solo le he pedido que se siente.
—Pues igual deberíais tener un restaurante más adaptado a familias.
Adaptado a familias.
Traducción:
“Mi hijo puede comportarse como un gremlin mojado y tú tienes que sonreír.”
Salen indignados.
Media hora después, reseña en Google:
“Sitio poco recomendable. No respetan a los niños. Personal muy seco. No volveremos.”
Y ahí está el problema.
No es el niño.
El niño hace lo que le dejan.
El problema son adultos que confunden educar con aplaudir cualquier salvajada.
Padres que no quieren poner límites porque les da pereza sostener un berrinche de 4 minutos.
Y luego llaman “sociedad hostil” a cualquier persona que no quiera aguantar el resultado.
Resumen:
Tu hijo puede ser libre.
Pero si su libertad consiste en molestar a todo el restaurante, igual no estás criando un niño con personalidad.
Igual estás criando una factura emocional que algún día pagarán los demás.
Y seguramente tú también.
@chusrodriguez@jesus_pucela, pensaba que en Zorrilla se podía ver de todo este año. Después de ver el Huesca - Zaragoza, difícil igualarlo. Espero. Esto sobra.