una chica a mi lado habla con alguien por teléfono y le dice: “no me hagas sentir intensa por querer claridad”. Y no puedo dejar de pensar en cuántas veces me hicieron sentir que pedir lo básico era pedir de más
un jueves cualquiera llorando porque caí en cuenta que no le voy a poder hacer una sorpresa a mi papá para decirle cuando esté embarazada y no me va a abrazar llorando como sé que lo hubiera hecho.
Lo más loco de ser adulto es que puedes pasar por la noche más traumática de toda tu vida y, aun así, al día siguiente tienes que levantarte e ir a trabajar como si nada hubiera pasado.