A veces la mejor ruta para sobrellevar el ambiente laboral, es la indiferencia. Llegas, haces tu trabajo, no aportas ideas nuevas, no sugieres nada y lo más importante, no te enojas. Que sigan en lo mismo, aunque suene bastante egoísta.
Yo pensé que con los de “sedúzcame el voto” ya habíamos alcanzado el peor nivel, pero ahora aparecen los “mi voto es para castigar a Petro” y eso ya es una mezcla entre pendejada y mezquindad muy superior. Como si el que realmente va a salir castigado fuera él.
El que apoya al fascismo casi nunca cree que apoya al fascismo. Esa es la primera trampa, y quizá la más importante. Nadie marcha tras una bandera pensando "voy a entregar mi libertad". Marcha pensando que defiende el orden, la decencia, la patria, a su familia, el fin del desastre. El fascismo jamás se presenta con su nombre verdadero: llega disfrazado de sentido común, de hartazgo legítimo, de "ya basta". El ingenuo no es alguien que eligió lo monstruoso.
Es alguien a quien lo monstruoso le fue ofrecido como remedio.
Justifican a Abelardo por ejercer su profesión defendiendo violadores, matones, paramilitares y criminales argumentando que era “Trabajo” pero salen a fastidiar a Ivan Cepeda por haber ejercido un trabajo para el ESTADO quien autorizó los diálogos de paz, ¿extrema coherencia?
Nos enseñaron a temerle más a la izquierda que a la corrupción. El resultado: cada cuatro años, los corruptos manipulan con insultos para camuflar su culpa y ganar votos.
El voto en blanco en segunda vuelta sirve sólo para creer q se tiene limpia la conciencia. Callar ante la injusticia y arriesgar lo social también es político.
Para un hombre serio, sereno y algo introvertido debe ser muy difícil estar en el ojo de las cámaras, los reflectores y los trends. Ya después habláremos de la espectacularización de la política y su devenir en show barato, por ahora, gracias @IvanCepedaCast por su esfuerzo.