No soy la mujer que esperabas... digo lo que pienso y voy tras lo que quiero... no mires mi dureza y frialdad... ve mas allá. .. y te aseguro que te enamorarás. .. no veas a la viuda negra... ve a la princesa. ..
Cada vez que tengo que pagar mis facturas y responsabilidades, doy gracias a Dios por permitirme cumplir un mes más. Se los juro, ese dinero nunca ha faltado. Incluso cuando estoy en cero, Dios siempre me envía la forma de resolver. El verdadero agradecimiento es poder cumplir.
Hay días en los que cuesta mucho hablarse bien a uno mismo. Días en los que, por mucho que hayas hecho, sientes que nada ha sido suficiente. Días en los que llegas a casa con mil batallas en curso, sin luz al final del túnel y con ganas de desaparecer.
Un día se te quita el miedo de perder a las personas, de empezar de cero, te vuelves adicta a tu tranquilidad y aunque a veces la soledad duela y los nuevos comienzos sean difíciles, entenderás que siempre vas primero y que por nadie vale la pena apagarse, descoserse o romperse.
Nunca voy a juzgar a alguien que se quiebra y llora por algo que parece pequeño, porque sé que no está llorando solo por eso… está llorando por todo lo que llevaba aguantando en silencio.
Necesitaba consuelo. Necesitaba un abrazo. Necesitaba que alguien realmente se preocupara. Pero en lugar de eso, me limpié mis propias lágrimas, respiré hondo, me tragué la tristeza y me acosté como siempre lo hago. Sin apoyo, sin nadie viniendo a salvarme. Ser fuerte no es ruidoso ni bonito. A veces es llorar en silencio, no recibir consuelo y, aun así, elegir sobrevivir a la noche. Eso es fortaleza cuando nadie más aparece
Nuestras llamas.. muestras platicas al llegar a casa..
El sorprenderte con comida china el día que menos lo esperabas...
Extraño cada vez que compramos algo para la casa y no te lo puedo enseñar
No acepté tu muerte ese día, ni en el velorio, sino que cuando faltaban tus chistes, tu risa, tu lugar en la mesa, tus “te amo” tan profundos y tus conversaciones tan sinceras en las comidas familiares 🥺
Hoy volví a llorar, a veces el corazón
se queda sin palabras y solo sabe llorar. Lloré porque todo pesa, porque el miedo se me sentó al lado y la ansiedad me apretó el pecho como si quisiera recordarme que todavía estoy aquí. Volví a llorar porque no sé bien hacia dónde ir.
Últimamente me hablan del perdón y cosas asi...
Y hasta ahorita entendí...
Desde que empecé a hablar del diagnóstico de Alicia me sentí más ligera, menos presionada... menos sola...
Creo que era perdonar el diagnóstico, perdonarme por todo y aceptar