Mañana se termina el mundial y en mi corazón vivirá por siempre ese partido contra Alemania cuando por un instante fugaz todos fuimos un solo país, y nos volcamos a las calles y después de mucho tiempo las habitamos sin miedo, y desbordados de alegría.
Nunca jamás en la vida se cruzaron estos jugadores y es impresionante lo que se odian los argentinos e ingleses en la cancha. Se detestan como países. Es un odio irracional y me parece sensacional.