Es hora de dejar de hacernos los distraídos.
Hace años que desde varios países vecinos nos miran con desdén: se burlan de nuestra historia, de nuestra cultura y de nuestra identidad.
Pero cuando necesitan un hospital, una universidad de calidad o una oportunidad, la brújula siempre apunta hacia Argentina.
La reciprocidad no puede quedar en un discurso: debe convertirse en política de Estado.
Fronteras ordenadas y controladas, y exactamente los mismos derechos y obligaciones que reciben los argentinos en esos países.
Ni un centímetro más, ni un centímetro menos.
Porque mientras algunos nos insultan desde las redes y las tribunas, los argentinos seguimos financiando con el IVA de un paquete de fideos y con nuestros impuestos, servicios públicos que muchas veces ni siquiera nuestros propios ciudadanos reciben en tiempo y forma.
El Mundial dejó en evidencia el desprecio real que una parte de ellos siente hacia nosotros.
No se trata de odio ni de xenofobia.
Se trata de dignidad nacional y sentido común.
Argentina abre los brazos a quien viene a trabajar, a estudiar y a respetar nuestras leyes.
Pero no puede, ni debe seguir siendo el país que subsidia, con el esfuerzo de su gente, el desprecio de quienes nos escupen.
El Tío Pedro
Tucumán 🇦🇷
10/07/2026
El alcalde de Kansas cayó al banderazo argentino y en menos de cinco minutos lo argentinizaron jajajaj
Tipazo, mucho mejor que ese alcalde cabeza de toalla de New york.