Madurar es aprender que yo me puedo cambiar a mí, y no espero que cambie la otra persona. No exijo, no reclamo, porque yo no tengo necesidad de obligar a cambiar a quien no quiere. Puedo cambiar yo. Y si yo cambio mi forma de pensar, todo cambia para siempre. Vivo y dejo vivir.
No lo fuerces. No te vuelvas loca/o insistiendo tanto por algo que no tienes el control. Relájate, deja que todo se dé de la forma que tenga que ser. Suelta y respira. Suelta y espera. Suelta y confía.