@Spanish_Revo Al final esto es consecuencia de incumplimiento del acuerdo de Paris y de la negativa de las grandes potencias para actuar coherentemente. El Cambio climático nos afecta a todos y los países del tercer mundo estamos pagando la cuenta ajena con creces
@DarwinHK Por alli había un análisis de pq siempre queda el malnacido del unionismo con sus lacras y es que hay un % de voto fijo que se mantiene, el resto de los votos diluidos en demasiados partidos los deja con ventaja. 🤷
Ya no basta con vaciar la sala de la ONU.
Wallace Shawn, actor judío, lo dice sin miramiento: al menos los nazis intentaban esconder lo que hacían; aquí se presume. Lo llama mal demoníaco. Y tiene razón: no es solo la matanza, es la impunidad exhibida.
De nada sirve que las delegaciones se levanten y dejen las sillas vacías si, mientras Netanyahu habla, siguen muriendo niños y familias enteras. El genocida se pasea tan campante. No está preso. Habla. Viaja. Amenaza. Y el pueblo palestino se extingue ante nuestros ojos.
Eso pesará en la conciencia de todos. No en la de “la historia”, no en un juicio lejano: en la de quienes hoy ven el exterminio y responden con protocolo, comunicado y bla bla bla. La silla vacía es un gesto. El cuerpo del niño bajo los escombros es un hecho. Y el hecho sigue ocurriendo.
Mientras el responsable camine libre, la sala vacía no es justicia. Es teatro. ¿Hasta cuándo?
Según @concriteriogt, la magistrada Dina Ochoa pidió desde su casa 59 platos de comida preparados por la cocina de la Corte de Constitucionalidad. Después envió una carta para exigir explicaciones sobre si estaban “racionando” los alimentos que -según ella- recibe como parte de su “derecho” por ser magistrada.
Sí: “derecho”. Porque para cierta aristocracia judicial, el presupuesto público no es dinero del pueblo, sino despensa familiar.
Mientras 3.2 millones de guatemaltecos enfrentan inseguridad alimentaria, la CC ha gastado casi Q3 millones en cinco años para alimentar a sus magistrados. Y ni siquiera existe una norma que regule semejante privilegio. A "doña Dina", pese a recibir salario y beneficios pagados por el pueblo, aparentemente tampoco le alcanza para pagar lo que se traga en su propia casa. "Vaya clase y elegancia".
Los 59 platos no son un episodio aislado. Son el retrato perfecto de una trayectoria marcada por el privilegio, el abuso y la controversia.
Dina Ochoa llegó a la CC designada por Jimmy Morales; respaldó la expulsión de la CICIG y de Iván Velásquez; sus votos fueron señalados por favorecer los intereses del gobierno que la nombró; durante su presidencia, trabajadores denunciaron vigilancia, reuniones secretas y pruebas de polígrafo; además, se reportó que mantuvo detenido el trámite relacionado con el antejuicio de Felipe Alejos.
En 2023 emitió un voto disidente para defender la resolución del juez Fredy Orellana, que pretendía suspender a Semilla en plena contienda electoral. Ahora fue premiada con un tercer período en la CC, respaldada por el bloque dominante de la Corte Suprema.
Esta gente se envuelve en toga, solemnidad y discursos sobre “dignidad”, pero administra las instituciones como una finca privada.
Dina Ochoa no representa la majestad de la justicia. Representa el privilegio convertido en “derecho” y el Estado reducido a comedor, refugio y botín.
No era hambre: era la vieja costumbre de tragarse al Estado entero y todavía preguntar por qué le racionaron el postre.
Cinismo puro y duro.
“Leer es un proceso de atención. (…) Como dice Zweig en su relato, la concentración es el eterno secreto de cualquier perfección. (…) La atención es un ejercicio de rebeldía.” https://t.co/FoRFY9AZB5
En 1943, Disney explicó el fascismo con un gallinero.
83 años después tenemos vídeos de quince segundos, algoritmos que premian la indignación, negocios levantados alrededor del odio y políticos que han aprendido que el miedo retiene nuestra atención mejor que casi cualquier argumento.
El zorro sigue teniendo hambre. Solo ha mejorado muchísimo la distribución.
🚨NO SE PUEDEN PERDER ESTE VÍDEO🚨
Es INCREIBLE lo que en el 2006, YA Don George Carlin, Humorista Legendario nos advertía sobre el Nuevø 0rden Mundial y el Estado Prøfundo... 👇
Y YA CASI LO HAN CONSEGUIDO TODO... COMO LAS POBLACIONES NO DESPIERTEN, VENDRAN TIEMPOS MUY DIFICILES. ⚔️🔥
Le anunciaron a Édith Piaf que su tiempo había concluido. Entonces entonó «No me arrepiento de nada» y ofreció una interpretación que no solo se volvió legendaria, sino que quedó grabada en la memoria cultural para siempre.
En diciembre de 1960 estaba agotada, gravemente enferma y con la orden estricta de sus médicos de no volver a pisar un escenario.
El Olympia estaba al borde de la quiebra. Para la mayoría, su trayectoria artística ya era cosa del pasado.
Aun así, decidió presentarse.
Semanas antes, Charles Dumont y Michel Vaucaire le habían entregado una canción recién nacida: Non, je ne regrette rien.
La escuchó una sola vez y la hizo suya de inmediato: sin dulzura, sin adornos, solo una marcha feroz y una convicción moral que no admitía titubeos.
Su estilo escénico era célebre por su austeridad: permanecía erguida, inmóvil, con su vestido negro sin pretensiones, dejando que sus manos y su voz cargaran con todo el peso emocional. No interpretó la pieza. La habitó.
Aquella noche rescató un teatro y convirtió un ajuste de cuentas íntimo con la pérdida en una de las grandes proclamaciones de resistencia del siglo.
Frágil en el cuerpo, inagotable en el espíritu, sigue siendo una de las voces más emblemáticas que alumbró el siglo XX.
El Gorrión no voló lejos.
Simplemente se negó a descender.
@MonterrosoJavi Pertenecer al mismo partido y tener desacuerdos es sano. No hay que decir amén a todo, más cuando hay medidas que dejan mucho que desear.
Aquí les dejo: 5 razones por las que Zury Ríos jamás debe llegar al poder:
1. Porque no puede presentarse como remedio quien formó parte del problema. Fue diputada durante cuatro legislaturas consecutivas -de 1996 a 2012- dentro de una maquinaria política asociada al FRG. Ahora descubre el crimen y la corrupción como si acabara de llegar a Guatemala en calidad de turista. No es renovación: es reciclaje con maquillaje electoral.
2. Porque su discurso de austeridad padece amnesia selectiva. Cuando integró la Junta Directiva del Congreso participó de una época de privilegios y aumentos para diputados. Hoy condena esos excesos con la indignación de quien espera que el archivo histórico también haya perdido la memoria. La austeridad retroactiva es una disciplina fascinante: primero se cobra y después se sermonea.
3. Porque el “Jueves Negro” no fue una anécdota folclórica. El 21 de julio de 2003 apareció junto a Efraín Ríos Montt cuando se llamó a sus seguidores a movilizarse y se advirtió que la situación podía “salirse de control”. Tres días después, turbas del FRG ocuparon la ciudad, amenazaron a ciudadanos y periodistas y sembraron violencia. Incluso su secretaria fue identificada entre quienes coordinaban a los manifestantes. No existe condena judicial contra Zury por esos hechos, pero sí una responsabilidad política que ningún discurso sobre seguridad puede borrar. Qué curioso: algunas personas repudian el caos únicamente cuando ya no lo administran.
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4. Porque hablar contra el crimen exige algo más que posar de fiscal en redes sociales. Después de décadas dentro del poder, no basta denunciar sus consecuencias: hay que explicar qué hizo para desmontar las estructuras que lo protegieron y qué dejó de hacer cuando tuvo influencia. La complicidad política también puede expresarse mediante el silencio, la conveniencia y la omisión. Rasgarse las vestiduras funciona como teatro; como rendición de cuentas, no alcanza ni para utilería.
5. Porque Guatemala ya la evaluó en las urnas. En 2015 quedó quinta, con 288,421 votos; en 2019 no pudo competir por la prohibición constitucional discutida alrededor de su candidatura; y en 2023, aun rodeada de alianzas y pronósticos favorables, terminó sexta con apenas 6.57 %. Eso no es persecución ni incomprensión popular: es una trayectoria de derrotas. Zury no es el futuro que insiste en llegar; es el pasado que se niega a entender que Guatemala ya le dijo NO.
La presidencia no debe servir para rehabilitar apellidos, borrar archivos ni convertir responsabilidades históricas en sermones de campaña. Guatemala necesita estadistas con autoridad moral, no veteranos del sistema disfrazados de novedad.