𓆩Los ojos de Lavender se intensificaron, tornándose en un rojo profundo que iluminaba la penumbra. Su tamaño, su voz y la forma en que el entorno espondía a su voluntad dejaban claro que Viego no trataba con cualquiera.𓆪
𓆩La niebla se arremolinaba, cerrándose como un muro vivo alrededor de Viego. Frente a él, Lavender se alzaba con una magnitud que imponía respeto, más alto que cualquier mortal, más vasto que cualquier espectro. Sus ojos brillaban con fuerza,
Su voz sonó como un eco innegable en sus oídos. Le ofreció una promesa, una cuyo valor sería incalculable de ser cumplida. Viego lo necesitaba. Requería aquella fuerza que le fue arrebatada por la niebla bendecida. Un poder nacido de Isolde para repeler su propia presencia. +
`Pero no lo haré por bondad. Ese poder exige un precio. No basta con tu dolor, ni con tu desesperación. Deberás encontrar algo que iguale el valor de un alma arrancada del vacío. Solo entonces… te concederé lo que deseas`
`Yo puedo darte lo que nadie jamás te dará. No promesas vacías, no ilusiones quebradas… sino poder. Poder para rehacer lo que fue destruido, poder para que tu voluntad no vuelva a ser negada`
𓆩La niebla se extendía como un manto interminable, espesándose hasta volverse casi tangible. No había horizonte, ni suelo firme, solo un vacío suspendido en sombras que parecía respirar.𓆪
El eco de una hora oscura se cernió sobre Runaterra una vez más cuando el sello bajo cuya cúpula se hallaba se rompió. Cuando despertó, los recuerdos estaban difusos. Nada parecía ser como creía que era.
Quien otrora reinó en la vida y en la muerte volvía a ejercer de monarca. +