The Catholic priest who died after a crucifix fell on him was talking about how everyone will be dead one day and the importance of giving your life to God.
“Dear brothers and sisters, one day, all of us here will also die…” said Father Patricio Sánchez Molinari of Ecuador.
“Dear brothers and sisters, one day we will all die, and the time we spent on trivial things will prove far less meaningful than the time we invested in God,” he said again.
“The quality time we gave to Him, to our brothers and sisters, to our spouses, to our children, and to our families… That is time well spent, dear brothers and sisters.”
Just moments later, the crucifix fell on him and killed him.
El caso de Samuel Adrián, quien hoy empieza 10 días de privación de libertad tras denunciar tratamientos hormonales para el mal llamado cambio de sexo en menores y advertir sobre sus posibles consecuencias irreversibles, debe abrir un debate nacional.
Hago un llamado al Congreso: llegó la hora de legislar sobre los límites y prohibiciones de estos procedimientos en menores.
La interpretación del libre desarrollo de la personalidad y la autonomía progresiva ha dejado vacíos que deben ser resueltos legislativamente, siempre bajo el principio constitucional de prevalencia de los derechos de los niños.
No podemos seguir dejando estas decisiones únicamente en manos de tutelas, protocolos administrativos y criterios jurisprudenciales.
La Patria Milagro comienza defendiendo a nuestros niños, sus familias y la potestad de los padres.
En mi Gobierno, los niños son sagrados.
¡Firme por los niños, firme por la Patria!
¡Que viva Cristo Rey!
(A.D.L.E) 🇨🇴 🐅
Hail Mary, full of grace,
the Lord is with Thee.
Blessed art Thou amongst women
And Blessed is the fruit of Thy womb, Jesus.
Holy Mary, Mother of God
Pray for us sinners now
and at the hour of our death.
Amen
No te preocupes, hermano. Ya estamos haciendo lo debido para que muy pronto todo quede resuelto.
Mi total solidaridad con @samueladriang
Defender a los niños y denunciar aquello que pueda poner en riesgo su integridad no debería convertir a nadie en criminal.
Los niños no son campos de experimentación. Su inocencia, su integridad y su futuro deben estar por encima de cualquier ideología.
Defender a nuestros niños no es un delito. Es un deber.
@ABDELAESPRIELLA
#ConLosNiñosNo
A todos los jóvenes:
Las drogas matan.
No es un slogan. Es un hecho.
No empiezan matándote de un golpe. Lo hacen en tres fases.
Primera fase: “solo una vez”, “para probar”, “todos lo hacen”. Te da euforia, te sientes libre, te ríes, olvidas el vacío. El cerebro se acostumbra rápido. Lo que ayer era suficiente, mañana ya no alcanza.
Segunda fase: ya no consumes porque quieres, consumes porque no soportas estar sin eso. Aparece la ansiedad, el insomnio, la irritabilidad, las mentiras a tu familia, el bajo rendimiento, los amigos que se alejan. Empiezas a perder el control y todavía crees que “puedes parar cuando quieras”.
Tercera fase: la droga ya no te da placer, solo te quita el dolor de no tenerla. Cuerpo destrozado, mente nublada, relaciones rotas, futuro hipotecado. En esta fase muchos no salen. Sobredosis, psicosis, cárcel, calle o ataúd.
No es debilidad de carácter. Es un secuestro del cerebro: recompensa, estrés y control ejecutivo. Por eso es tan difícil soltarla una vez que entra.
Nadie empieza pensando “voy a destruir mi vida”. Empiezan pensando “esto no me va a pasar a mí”.
Si todavía no has empezado: no lo hagas. No hay dosis segura de algo que está diseñado para engancharte.
Si ya estás dentro: pide ayuda ahora. Familia, un amigo que sí te quiera de verdad, un profesional, un grupo, la Iglesia. Cuanto más esperes, más difícil se pone.
Tu vida no es un experimento. Tu cerebro no es un juguete. Tu familia no merece verte morir por etapas.
Las drogas matan. En tres fases. Elige no entrar.
Es una enfermedad trifásica: sociológica, física y espiritual. Te aísla de tu gente, te rompe el cuerpo y te aparta de Dios.
No la dejes entrar.
Our Father,
Who art in heaven,
hallowed be Thy name;
Thy kingdom come;
Thy will be done on earth as it is in heaven.
Give us this day our daily bread;
and forgive us our trespasses
as we forgive those who trespass against us;
and lead us not into temptation,
but deliver us from evil.
Amen.
We cannot become the person we're meant to be without the Cross.
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