Habrá veces que no siempre vamos a recibir la explicación, la disculpa o el cierre que nos gustaría. Habrá momentos en los que la otra persona ya no esté, no pueda o simplemente no quiera darnos una respuesta. O tal vez nos dé una respuesta que no sea la que esperábamos.
En esos casos, el reto está en encontrar la manera de hacer las paces con lo que pasó y aprender a soltar. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de darle más poder a quien nos lastimó o de dejar que nuestra vida siga girando en torno a algo que no podemos cambiar. Y pocas cosas drenan más nuestra energía que eso. Soltar no quiere decir olvidar, sino quitarle al dolor el control que tiene sobre nosotros, para poder avanzar.
Tu pareja influye mucho en tu vida, por eso hay que estar con alguien que te impulse a ser mejor, que te motive a estudiar, a mejorar tu estado físico y mental, a crecer personalmente y laboralmente; que sea tu equipo y no tu estrés.