La risita risueña sonaba casi como el gorjeo de un pequeño pajarito. Mantuvo la postura, escondiéndose parcialmente.
— Noah, es el nombre de estos ojitos.
-No deberías ocultar tu carita, es linda de ver.
— Decía para así mirar a sus alrededores, despacio solo se sentaba al lado de la chica para preguntarle. —
-¿Esos ojitos tienen nombre?
— Si acepto es porque no me molesta prepararlo más de un día.
Otro pequeño suspiro. Finalmente apoyó los codos en el suelo para alzar ligeramente su torso y mirarlo fijamente.
— ¿Cuantos quieres?
Esbozó una sonrisita. A pesar de ser poco, parecía conforme.
—Es que el baño solo me lo doy una vez por semana. Ya sabes que el resto de días... una ducha o dos y a seguir...
Se encogió de hombros, sin dejar de masajear su pie.
—Pero si aceptas, te lo pido más días.
Rio con un rubor algo más discreto, pero igualmente presente.
—Vaya aduladora estás hecha... Venga, va... Compro. Te los daré a diario. Pero a cambio... ¿Me preparas el baño una vez por semana? Es que tú le das el toque de calorcito al agua...
Sus miradas se cruzaron, apartándola en el momento con un leve sonrojo.
—Es decir... Que vas a querer que haga esto a diario... ¿no? Está... Está bien. Solo porque eres tú, eh...
Asintió. Ahora parecía él quien estaba algo más tranquilo y ella nerviosa, pero no se dio cuenta.
—Al principio parece que trabajar sentado es bueno... Pero se te carga mucho la espalda... Aunque en el tuyo se te deben cargar las piernas...
Suspiró, riendo.
Una de sus manos se movió para esconder con el dorso los labios, la otra quedó sobre su propio abdomen, arrugando la camiseta con los dedos.
— Cla- claro. No hay... problema. Es que... trabajas demasiado, ¿Eh?
Menos mal que no se había dado cuenta, porque se notaba el rostro ardiendo...
Sostuvo el otro pie, masajeándolo.
—¿Puedes darme luego un masaje tú...? Tengo algo cargada la espalda...
Dejaba las frases incompletas, en el aire, como si las lanzara al aire esperando.
Al girarse, casi se le escapa el pie que estaba masajeando.
—Oye, pero no te muevas tanto... ¿Quieres que te masajee el otro o no...?
Estaba disimulando, pero el sonrojo se había extendido por todo su rostro.
— Hm... bueno, sí. Tienes un montón de cosas que me gustan o que siempre creí que eran buenas para eso...
Tuvo que guardar silencio unos momentos, ruborizándose y girando la cabeza para ocultarse un poco entre el suelo y los mechones de su cabello.
Rio, encogiéndose de hombros.
—Me valoro, me valoro. Sé que soy un buen partido... Creo.
Soltó una carcajada, negando.
—Solo digo que no se debería valorar por... solo dar buenos masajes. —Carraspeó.— ¿Tú crees que sería un buen marido de verdad? Para... ti, digo. Por ejemplo.
— Pero recoges muy bien las cosas que hay por el medio — bromeó.
La risita fue susurrante, vibrante. De reojo lo observó y con el pie que quedase libre daría un toquecito suave contra su torso.
— Valórate más, ¿Eh?
Disimuló un sonrojo a duras penas, apartando la mirada.
—Gra... cias. Aunque también debería dárseme bien algunas tareas de la casa para eso, ¿no? No todo es dar masajes en convivencia... Y ya sabes que cocinar...
Comenzó el masaje, mirándola con una sonrisa. A él le bastaba con eso.
—Hm... Visto así, tiene bastante sentido, sí. No me puedo negar si lo explicas de esa manera.
Se esforzaba para hacerlo mejor, aplicando presión justo donde debía.
Pequeño suspiro placentero, sonriente.
— Nada, pero da gustito. Prefiero aburrirme mientras me hacen un masaje, si te paras a pensarlo.... Tiene como mucho sentido, ¿No?
Suspiró al ver sus ojeras tras el comentario.
—Con razón te escuchaba por la noche...
Sonrió, asintiendo. Sus manos fueron hasta sus piernas, acariciando primero los gemelos.
—Está bieeeen... Pero solo un rato, eh. No sé qué pueda entretenerte de esto...
— No queda mucho, ya me he pasado el resident evil nuevo...
No había dormido, sus oscuros surcos bajo los ojos confirmaban silenciosos.
— Dame un masaje en los pies.
Alzó una ceja, mirándola en todo momento mientras rodaba.
—Pues si te aburres no me andes dando patadas por existir. ¿Quieres hacer algo? Podemos dar una vuelta por la calle o jugar a algo.