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🚨OS DEJO UN RELATO✍️, SI QUEREIS VER A LA PROTAGONISTAEN PRIMER COMENTARIO
La primera vez que follé a Tania fue una de las noches más salvajes de mi vida.
Todo empezó un martes por la noche cuando recibí un mensaje en X de un tal Manuel.
“Hola, tengo novia y llevamos meses fantaseando con hacer nuestro primer trío. Buscamos un bull de verdad. ¿Te interesa?”
Le respondí que sí. Al rato me mandó fotos. Cuando vi a Tania se me secó la boca. Era una española rubia de 24 años con carita de ángel: pelo rubio largo y liso, ojos grandes y dulces, labios finos pero perfectamente dibujados, y una expresión inocente, como de no haber roto nunca un plato. Pero su cuerpo era pecado puro: tetas grandes y naturales (95D), cintura estrecha, culo redondo y firme, y unas piernas largas y suaves. En una foto aparecía en tanga mirándome con esa carita angelical y supe que iba a destrozarla.
Les mandé mis fotos y mi polla dura. Tania contestó enseguida a traves del cornudito:
Esto me dice ella "Dios… esa polla es enorme. Quiero que me folles delante tuya. Quiero que me convierta en su puta zorra"
Manuel creó un grupo y desde el primer mensajeTania se desató por completo. Aquella carita de ángel escondía a una guarra insaciable:
Tania: Hola cabrón 😈 Llevo dos días empapada pensando en ti. Quiero que me revientes el culo mientras Manuel mira. Quiero que me hagas gritar como una guarra.
Durante dos días el chat fue subiendo de tono sin control. Tania me enviaba fotos de su coño mojado, audios gimiendo bajito y vídeos tocándose con esa cara inocente que contrastaba brutalmente con lo que decía:
—Quiero que me trates como una puta barata, que me des cachetadas, que me escupas y que me folles tan fuerte que mi novio se corra solo de vernos.
Llegó el día. Quedamos en un hotel discreto del centro. Subí a la habitación 412 y toqué la puerta. Me abrió Tania. Joder… estaba espectacular. Vestido de cuero negro super ajustado, escote que le apretaba las tetas grandes, falda cortísima que apenas le cubría el culo, medias negras y tacones altos. Su carita de ángel rubia contrastaba con el outfit de zorra.
Detrás, sentado en el sofá, estaba Manuel, nervioso y excitado.
—Hola… —empecé.
Tania no me dejó terminar. Me empujó contra la pared, me metió la lengua hasta la garganta y bajó la mano directamente a mi entrepierna. Me agarró la polla ya durísima y gimió en mi boca.
—Está enorme… —susurró con su voz dulce—. Quiero que me folles ya.
Miré a Manuel. Él solo asintió.
Tania se dio la vuelta, se apoyó contra la pared, separó las piernas y me miró por encima del hombro con esa carita de ángel ahora llena de lujuria.
—Revíentame el culo, cabrón. Quiero que mi novio vea cómo me follan de verdad.
Le subí la falda. Solo llevaba un tanguita fino. Lo aparté, escupí en mi polla y, sin piedad, se la metí de un solo golpe hasta el fondo en el culo.
—¡Aaaahhh! ¡Joder! —gritó Tania. Sus piernas temblaron violentamente, pero en vez de dolor soltó un gemido largo y profundo de placer.
Empecé a follarla con fuerza, sacando casi toda la polla y volviéndosela a clavar con golpes secos. El sonido de mis huevos golpeando su coño mojado llenaba la habitación. Su carita de ángel se deformaba de placer con cada embestida.
—¡Más fuerte! ¡Rómpeme el culo! —gemía—. ¡Que vea este cornudo cómo me destrozas!
La agarré del pelo rubio y aceleré. La estaba taladrando salvajemente. Manuel no aguantó ni diez minutos. Se sacó la polla y empezó a pajearse mirando el espectáculo.
La primera corrida fue dentro de su culo. Me vacié con fuerza, llenándola hasta el fondo. Cuando saqué la polla, el semen blanco chorreaba por sus muslos. Tania se arrodilló, me miró con esa cara angelical manchada y me limpió la polla entera con la boca, tragando todo.
La noche fue un no parar.
La follé en misionero sujetándole las piernas abiertas, penetrándola profundo mientras le metía dos dedos en el culo. Luego la puse en cuatro y alterné coño y culo sin descanso. Cada vez que cambiaba de agujero ella gritaba más alto, con esa voz dulce convertida en gemidos de puta.
La senté encima de mí y la hice rebotar como una loca. Sus tetas grandes saltaban delante de mi cara mientras yo se las chupaba y mordía los pezones. Tania gritaba:
—¡Soy tu puta! ¡Destrózame el coño! ¡Lléname!
En varios momentos Manuel intentó participar, pero se notaba que Tania se contenía. Cuando él entraba, ella no se entregaba igual. En una pausa para comer algo, le dije a Manuel:
—Déjame media hora a solas con tu putita. Quiero follármela sin que estés mirando.
Manuel tragó saliva. Miró a Tania, que con su carita de ángel ahora completamente pervertida, asintió mordiéndose el labio.
—Quiero que me oigas gritar mientras me folla como una zorra.
Manuel se metió en el baño.
Nada más cerrar la puerta, me convertí en un animal. Tiré a Tania sobre la cama, le abrí las piernas al máximo y le metí la polla hasta el fondo en el coño. Empecé a follarla con golpes brutales, rápidos y profundos. La cama golpeaba contra la pared. Tania gritaba sin control:
—¡Sí! ¡Así! ¡Más fuerte! ¡Rómpeme entera! ¡Soy tu zorra!
La puse en cuatro, le escupí en el ano y se la metí de nuevo en el culo. La embestía con toda mi fuerza, tirándole del pelo rubio, dándole nalgadas fuertes que le dejaban el culo rojo. Tania se corrió dos veces seguidas, temblando y chorreando por los muslos.
La saqué, la tiré al suelo de rodillas y le follé la boca con fuerza, hasta el fondo de la garganta. Le corrí dentro y la obligué a tragárselo todo. Luego la levanté, la puse contra la ventana y la follé de pie, sujetándola por las tetas mientras la ciudad nos veía de fondo.
Cuando Manuel salió del baño, Tania estaba destrozada sobre la cama: cara manchada de semen, tetas cubiertas, coño y culo chorreando. Su carita angelical estaba irreconocible de tanto placer.
Manuel se acercó, la limpió con la lengua y le puso la polla en la boca. Tania apenas la chupó unos segundos y él se corrió violentamente.
Después nos confesó, avergonzado y excitado:
—Me corrí tres veces en el baño… solo escuchando cómo la follabas. Nunca la había oído gritar así.
Esa noche fue solo el principio…
Continuará.
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