Enzo Fernández acaba de jugar un partido de esos que si no estás muy atento, se te pasa de largo. Impecable e implacable en cada intervención. Si perdió una pelota, no me la acuerdo. Jugó de 5, por izquierda, más arriba. Es un futbolista omnipresente.
La valoración que tiene Riquelme de los futbolistas es clave en esta crisis en la que Boca está inmerso desde hace varios años. Cada semestre, el plantel es inferior al anterior y eso se traduce en pobres rendimientos y frustraciones. El 11 de ayer era apenas discreto y el banco de suplentes, directamente, no estaba a la altura de la camiseta, con jugadores relegados y con inminente fecha de salida (Martegani, Janson y Zenón) y otros que no justificaron su llegada (Alarcón, Velasco, Romero). Así era y es imposible.
Una Libertadores afuera en repechaje, sin entrar a la siguiente y ahora afuera en fase de grupos. Rotundo fracaso dirigencial en Boca. Subestimando constantemente el puesto del DT, armando planteles medio pelo y sin mostrar preocupación alguna por la situación. Club a la deriva y sin señales de solución a corto plazo.
Su último acto en esta vida fue habernos devuelto, aunque sea por un breve momento, aquella sensación e ilusión del Boca mítico y creer que todo era posible.
Para mí eso vale más que cualquier otra cosa.
El sueño del hincha de Boca pasó de ganar la Libertadores a que se vaya Riquelme.
Es la aceptación de una realidad dolorosa: es imposible conquistar América con esta improvisación.
La gloria no es un milagro, es el resultado de gestionar bien.
La venganza es un plato que se come frío. Basura... Mal tipo como jugador y como DT...
Y al fin te llegó, a vos al cancherito de Di Carlo y a todos los hinchas...
Llévate a la mesita de luz al gordo, barril de pus, $alas...