Gracias a TV Azteca (@Azteca), ya encontramos a Daniel Alatorre, el joven repartidor de plataforma que trabaja para ayudar a su familia a salir adelante. Y, por supuesto, le vamos a cambiar la vida, porque mexicanos como Daniel se lo merecen.
@ItalikaOficial, @BancoAzteca, @ElektraMx y todas las personas de bien que se quieran sumar hagamos que Daniel sepa que, cuando alguien trabaja duro y honestamente para salir adelante, de una u otra forma, las cosas buenas suceden.
Los policías que cuidaban al Mencho son criminales con placa y autorización para usar armas y en muchos pueblos y comunidades, son la mayor amenaza. Los municipales se venden por poco porque hay un sistema que los tiene olvidados, porque hay una corrupción que correo desde lo más alto hasta la base. Estos son testigos y detonadores de que los pueblos se conviertan en fantasmas y que las familias deban salir corriendo para sobrevivir. Traicionan a la patriai cuando olvidan o venden su juramento de proteger a los mexicanos.
Hacemos más los Mexicanos trabajadores honestos por nuestro país, que los gobiernícolas MoreNarcos de morena.
Gracias por ayudarme a localizar al Sr. Lionel.
Su nuevo camión ya va en camino.
TODOS SOMOS HERMANOS
🤜🇲🇽🤛
Conduzco para Uber. Sobre todo en turnos de noche. La semana pasada recogí a un anciano a las 11 de la noche. Se subió al coche y me dijo: «Necesito que me lleves a cinco sitios esta noche. Te pagaré 500 dólares en efectivo. Pero no puedes preguntarme por qué hasta que hayamos terminado». Me dio cinco direcciones. Primera parada: una casa en las afueras. Se sentó en el coche. Se quedó mirándola fijamente durante diez minutos. Llorando en silencio. «Vale. Siguiente». Conduje.
Segunda parada: una escuela primaria. Vacía. A oscuras. Salió. Caminó hasta el patio. Se sentó en un columpio. Se quedó allí veinte minutos. Volvió al coche. «Enseñé aquí. 43 años. El mejor trabajo que he tenido nunca». Tercera parada: una cafetería. Entró. Pidió un café. Se sentó solo en una mesa. No se lo bebió. Solo se sentó. Mirando a su alrededor. Quince minutos. Volvió. «Mi mujer y yo tuvimos nuestra primera cita aquí. 1967». Cuarta parada: cementerio.
Se bajo en el cementerio. Caminó hasta una tumba. Se quedó allí. Hablándole. No podía oír lo que decía. Treinta minutos. Cuando volvió, tenía los ojos rojos. «Mi mujer. Hoy hace tres años». Quinta parada: el hospital. Me pidió que aparcara. Que esperara. «Esta es la última». Me miró. «Ahora te diré por qué. Tengo cáncer en fase cuatro. Me quedan semanas. Quizás días. Esta noche quería ver toda mi vida. Por última vez. Antes de que ya no pueda hacerlo».
Empecé a llorar. Allí mismo. «La casa, donde crié a mis hijos. La escuela, donde encontré mi propósito. El restaurante, donde me enamoré. El cementerio, donde me despedí. Y aquí. El hospital. Donde me ingresaré esta noche. La planta de cuidados paliativos. No voy a volver a casa». Me entregó 500 dólares. «Gracias por acompañarme a lo largo de mi vida. Eres el último desconocido que será amable conmigo. Quería que fuera amable. Tú lo hiciste amable».
Rechacé el dinero. «No puedo aceptarlo». Él insistió. «Por favor. No tengo a nadie a quien dejárselo. Mis hijos no me hablan. No me queda ningún amigo. Me has dado tres horas de amabilidad. Eso vale más que 500 dólares para mí». Salió del coche. Cogió su pequeña maleta. Se dio la vuelta. «¿Cómo te llamas?». «Marcus». «Gracias, Marcus. Por ser lo último bueno que me ha pasado». Entró en el hospital. Yo me quedé sentado en el coche. Llorando. Durante una hora.
No podía dejar de pensar en él. Volví al día siguiente. Pregunté por él. «Sr. Patterson. Habitación 412». Llevé flores. Llamé a la puerta. Estaba en la cama. Sonrió cuando me vio. «Marcus. Has vuelto». «No podía dejarlo así. ¿Estás bien?». «Me estoy muriendo. Pero anoche pude ver mi vida. Así que sí. Estoy bien». Hablamos durante dos horas. Sobre su esposa. Sus alumnos. Los niños que dejaron de llamarle. La vida que había vivido.
Le visité todos los días durante dos semanas. Le llevé café. Le leí las noticias. A veces me sentaba en silencio. Me lo contó todo. Los arrepentimientos. Las alegrías. Los momentos que reviviría. «Pensaba que moriría solo», me dijo un día. «Pero tú estás aquí. Un extraño que se convirtió en familia en mis últimos días. Eso es un regalo». Le cogí la mano. «No vas a morir solo. Ya no». Lloró. «Gracias por verme. Cuando era invisible».
El Sr. Patterson falleció un martes a las 3:17 a. m. Yo estaba allí, sosteniendo su mano. Sus últimas palabras fueron: «Díselo a la gente. Diles que miren a los desconocidos. Que los miren de verdad. Todos estamos muriendo. Algunos más rápido que otros. Pero todos vamos hacia algún lugar. Sed amables en el camino. Tú fuiste amable. Salvaste mis últimos días». Cerró los ojos. El monitor cardíaco marcó una línea recta. Me quedé otra hora. No podía irme. Murió con alguien. Eso era importante.
A su funeral asistieron seis personas. Yo. Tres enfermeras. Un abogado. Un antiguo alumno que vio la esquela. Eso es todo. Un hombre que enseñó durante 43 años. Amó a una mujer durante 52. Vivió 81 años. Seis personas. Yo hablé. «El Sr. Patterson me enseñó algo en sus últimas dos semanas.
Cada desconocido es el mundo entero de alguien. Cada pasajero de Uber tiene una historia. Cada persona con la que te cruzas está viviendo, muriendo y esperando que alguien la vea. Me pagó 500 dólares por llevarlo en coche a través de su vida. Pero él me dio algo que vale más. El conocimiento de que la amabilidad con los desconocidos no es algo extra. Lo es todo. Porque todos somos desconocidos. Hasta que alguien se detiene. Mira. Escucha. Se queda». Guardo los 500 dólares en la guantera. Nunca los he gastado. Son un recordatorio.
👮¡50 años de servicio llegan a su fin!
A los 73 años, el comandante Alfonso Torres Arias concluyó su última guardia en la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Puebla, cerrando una trayectoria de cinco décadas al servicio policial. Como muchas veces antes, estaba en su patrulla atento al radio, pero esta vez el mensaje anunció su retiro y reconoció su entrega y profesionalismo.
#diariocambio #Puebla @SSC_Pue
👮¡50 años de servicio llegan a su fin!
A los 73 años, el comandante Alfonso Torres Arias concluyó su última guardia en la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Puebla, cerrando una trayectoria de cinco décadas al servicio policial. Como muchas veces antes, estaba en su patrulla atento al radio, pero esta vez el mensaje anunció su retiro y reconoció su entrega y profesionalismo.
#diariocambio #Puebla @SSC_Pue
Sobrinos, ya no peleemos por política lo que queda de Diciembre, mejor hagamos una carnita asada.
Los que apoyan al PAN traen la carne.
Los del PRI carbón y salsa.
Los de los Calderón ponen el chupe.
Los PEJISTAS nos cuentan fabulas.
Los de MC ponen la música.
Los chairos... con que se laven las manos, coman con cubiertos y no se roben nada de la casa, es suficiente.
Yo, que si trabajo, pago todo 😎
🚨EN FB / EN LA AEI: CAE PAREJA CON D0RG4S EN APODACA🚨
Derivado de labores de investigación e inteligencia, elementos de Fuerza Civil detuvieron a una pareja en el municipio de Apodaca; el masculino presuntamente ligado a un grupo delictivo.
@causaencomun@MaElenaMorera Desde hace muchos años la seguridad pública está sometida al partido en turno, más con morena el descaro llegó al extremo, en tanto no haya autonomía y carrera policial certificada esto se pondrá peor (todavía más)
Les puedo confirmar que, a esta hora, hay 14 policías hospitalizados tras la violencia desatada el día de ayer.
El secretario Pablo Vázquez recorre los hospitales.
@RicardoBSalinas@nayibbukele de inicio, separar al gobierno en turno del mando de las policías, un policía de carrera debe dirigirlas no el compadre o la amante del alcalde como sucede en muchas entidades.
@azucenau Que demanden al equipo de seguridad, que de plano no existió y valió para pura chingada, las leyes de violencia de género ya existen, que sean pendejos y denoten que valen para pura verga, es otra cosa.
@ChumelTorres De pena, no hay seguridad, desde el momento que se acerca con su mirada vidriosa, ya estuviera en el suelo sometido, el pendejo todo blando que lo increpa, cusaem o que pedo? 🤦🏻♂️ estamos hablando de un jefe de estado
@RicardoBSalinas Si es montaje o no, solita exhibe que no hay seguridad para un jefe de estado, de pena que no halla reacción ante un mugroso que se acercó demasiado, y si hubiese sido un atentado contra su persona?
Que Dios tenga en su Gloria a Carlos Manzo, Presidente Municipal de Uruapan, asesinado a balazos.
Otra vez es tu culpa @Claudiashein , ya deberías largarte por incompetente e inhumana.
Dios ampare a México que está en manos tiranas, que nos libre de morena y su maldad.