Como a miles de españoles… La situación actual del país, no me ha dejado otra opción que dejar de lado mis tuits de emprendimiento, de IA, de marketing y de empresa para pasar a cierto nivel de radicalización.
No porque hayan dejado de importarme mis temas profesionales. Precisamente porque importan es que he cambiado la comunicación.
Lo que está pasando en España no es un ruido de fondo: me afecta, afecta a mi familia y afecta a todo lo que hago profesionalmente. Seguir hablando sólo de marketing o de IA mientras se hunde el país sería hipocresía con corbata.
El precio de decirlo en voz alta es el de siempre: odio woke. En las universidades, algunos profesores me miran de reojo. Pero no me importa, porque es más satisfactorio expresarse. Me ponen etiquetas: muy intenso, muy emocional, muy directo, muy distinto. Pero ya sé que el sistema de los iguales premia al que asiente y castiga al que cuestiona y pregunta.
Ser distinto es sólo para mentes fuertes, porque fingir duele. Cuando te adaptas sólo para encajar, no ganas paz: te pierdes. Y el que se pierde a sí mismo luego no puede defender ni su casa, ni su trabajo, ni a los suyos.
Si te has sentido señalado en un país que pide silencio a cambio de no ser señalado, no estás roto. Estás despierto. Eso es lo que más molesta a quien sólo sabe obedecer.
Mi reflexión es que tú también hables. Que cuestiones. Que dejes de disfrazar de prudencia lo que es miedo.
Mojarse no es gritar más. Es dejar de aparentar que está situación insostenible no va contigo.
La autenticidad no es gratis y la falta de autenticidad te cobra el alma. Y un país no se arregla con gente que sólo publica cuando no duele.
No es una imagen de gatitos ni un comentario gracioso pero un 🔃 tuyo puede hacer más viral este tweet, así llegar a más gente y conseguir que aumenten el número de donantes de médula.
¿Llegaremos a 1M? ¿Te animas?
¿Y a donar? 👉🏼#DonaMédula💞
Si quieres que mis fotografías sigan apareciendo en tu timeline, dame un like o deja un comentario de vez en cuando para que el algoritmo te siga mostrando mis publicaciones ☺️
Cada vez me llama más la atención algo que veo a diario. La gente ha perdido completamente las formas. Y no hablo de protocolos ni de ceremonias. Hablo de educación básica, de respeto elemental, de saber estar.
Hoy he visto a cuatro personas tener una bronca muy fuerte, diciéndose cosas tremendas, porque un perrin ha ladrado a otro, estando en una terraza en la calle, donde otros comíamos. Algo sin la menor importancia, que ha molestado a otra señora de otra mesa. ¡No os podéis imaginar lo que se han dicho!
Afortunadamente, la cosa se ha calmado con cierta facilidad... pero la agresividad ha ido aumentando de forma exponencial a un ritmo increíble.
Y no es un caso aislado. Cada día es peor. En el tráfico, en las colas, en las redes sociales… La gente salta como un resorte ante cualquier mínima contrariedad. Como si vivieran con los nervios a flor de piel, esperando la excusa perfecta para explotar.
¿Qué nos ha pasado? ¿Cuándo empezamos a creer que tener razón nos da derecho a ser maleducados? Porque esa es otra: muchas veces ni siquiera la tienen, pero actúan como si fueran los dueños de la verdad absoluta.
Hoy también he visto a una adulta hacer llorar a una niña porque ha usado, sin saberlo, SU tumbona en una piscina comunitaria. Le ha caído tal bronca a la cría, que solamente se había tumbado, que me ha dejado helada. Un malentendido, sin la menor importancia, donde una adulta se ha sentido "empoderada" como para hacer llorar a una cría que se ha disculpado en el primer momento en que le han dicho que la silla no era suya.
Las redes sociales no han ayudado nada. Han normalizado que puedas decirle barbaridades a un desconocido desde la comodidad de tu sofá. Y esa agresividad digital se ha trasladado a la vida real. Ahora hablamos cara a cara como si estuviéramos escribiendo un tuit furioso.
Pero lo más preocupante es que esto no es solo una cuestión de modales. Es síntoma de algo más profundo: hemos perdido la capacidad de gestionar la frustración. Cualquier pequeña incomodidad, cualquier contratiempo mínimo, se vive como un ataque personal.
Y los niños nos están viendo. Están aprendiendo que es normal gritar cuando algo no sale como quieres, que es aceptable faltar al respeto si crees que tienes motivos. Estamos criando una generación que confunde asertividad con agresividad.
No pido que volvamos a los tiempos de “usted por aquí, usted por allá”. Pero sí que recuperemos algo tan básico como la capacidad de discrepar sin destruir al otro. De entender que detrás de cada persona hay una vida, unas circunstancias, una historia.
La educación no es debilidad. Es inteligencia. Es entender que puedes defender tus ideas sin convertir cada conversación en un campo de batalla. Que puedes estar en desacuerdo sin ser desagradable.
Al final, lo que estamos perdiendo es la capacidad de vivir en sociedad. Y eso, créanme, es mucho más grave que cualquier crisis económica o política. Porque una sociedad sin respeto mutuo es una sociedad que se destruye desde dentro.
¿Tan difícil es recuperar las formas? No pido milagros. Solo que antes de saltar como un poseso por una tontería, respires hondo y te preguntes: ¿de verdad merece la pena?
La mayoría de las veces, la respuesta es no.
YER MAUN
También llamado Joey Dunlop.
Este sábado 24 a las 18 horas (intuyo que será de UK, así que a las 19 de España) echan en YouTube y TT+ un capítulo de 'Between the Hedges' dedicado a la mayor leyenda de la historia del TT de la Isla de Man
A los buenos dias‼️
En la carrera del Red Bull Ring en Austria se celebrará un evento especial,pilotos leyendas darán una vuelta en sus motos. Veremos a Stoner con la Honda RC213V.
Estarán, Dovi,Agostini,Crafar,Capirossi,Caladora y Pedrosa.
#Motogp
Voy a contar una historia flipante que me ocurrió mientras trabajaba en @diariodeteruel. Los protagonistas son Hitler, Franco y los Amantes de Teruel. Todos juntos y revueltos. Va hilo largo, que esto es un poco complicado de explicar. 🧵👇🏾
🎁REGALAMOS una gorra + tote bag de Pirelli. ¿Las quieres?
1) Síguenos en X e Instagram
2) Haz RT a este tweet
Elegiremos al ganador cuando acabe el #ImolaGP de #F1
🎁REGALAMOS una gorra + tote bag de Pirelli. ¿Las quieres?
1) Síguenos en X e Instagram
2) Haz RT a este tweet
Elegiremos al ganador cuando acabe el #MiamiGP de #F1
El día del fin del mundo comí sushi. Se fue la luz de casa (eso creía yo) poco antes de salir a una comida de trabajo. Creí que sería en el edificio. Al llegar a la avenida vi que no funcionaban los semáforos y que era algo más general, pero no sabía cuánto. En Atocha sí que funcionaban (imagino que por unos minutos), pero poco a poco iba quedando claro que algo gordo pasaba: internet, conversaciones al vuelo («España y Portugal...»). Apagué el podcast que estaba oyendo, desconecté el Bluetooth y puse el móvil en modo ahorro. Comí sushi con un fotógrafo con el que comparto proyecto en una terraza al sol, con raro ambiente de domingo de agosto. Extrañísimo. Pero llevaba efectivo encima, el restaurante servía (sólo sushi y bebidas) y había una mesa libre. La gente estaba nerviosa y tranquila la vez. Seguían oyéndose cosas («Media Europa», «nucleares»...). Había algo relajadamente festivo e inquieto en el ambiente, al menos donde comí. El comportamiento a mi alrededor, en la caminata de una hora y allí mismo, fue, incluso en las grandes avenidas —antes espesas, detenidas ya—, enormemente cívico y colaborador; también los conductores hacia los peatones. Había —y había muy pronto— muchos agentes de movilidad urbana ordenando la situación, algunos en vaqueros y con chaleco reflectante. Vi cosas bonitas al andar. Un coche (un Mini particular) aparcado con las ventanas bajadas y la radio alta, para que la gente pudiera estar informada. Gente a quien le funcionaba el teléfono y se lo ofrecía a otra, por si podía conectar con sus hijos o con quien fuera. Mientras cruzaba la Castellana, le di las gracias a un municipal que regulaba el trafico y sentí el agradecimiento con que recibía y devolvía algo tan simple. Siempre he sostenido que la sociedad civil española es cojonuda, muy superior a la clase política. Es casi emocionante, en lo puramente técnico, cómo puede resolverse algo así; cuántas cosas funcionan cada día; cuánta gente sabe lo que hay que hacer y lo hace, y lo hace bien. No sé qué pasaría en tres días de apagón, o en quince, con el miedo y la carestía, pero oyes a ingenieros explicando los protocolos y resulta admirable cómo está todo previsto para que todo marche y cómo regresa a su lugar en unas horas, sin grandes dramas ni destrozos. No es una situación de supervivencia, claro, fueron menos de doce horas (aunque de apagón total), y, en todo caso, no hablo de eso, sino de cómo marchan las cosas porque la gente hace lo que le toca, vote a quien vote, piense lo que piense.
Mientras cruzaba el Retiro, lo clausuraron sin avisar. Al llegar a Mariano de Cavia, ya habían cerrado todas las puertas y tuve que salir por Atocha, desandando mucho, así que caminé bastante, sin incidentes. En casa no hubo electricidad ni conexión de ninguna clase hasta casi las 23:30, pero tenía una radio a pilas y estuve informado. Como tenía el ordenador cargado, hasta pude trabajar en el borrador del artículo del sábado, que entrego el miércoles. No abrí el congelador, por si acaso, y la nevera una vez, para sacar rápidamente una ensalada y unos yogures, que cené con unos frutos secos mientras aún quedaba un resto de luz, aunque tenía linterna. Cuando volvió la electricidad, estaba ya casi dormido, me despertaron las luces que habían quedado encendidas.
El fin del mundo me tocó en un día bueno: primero, en la calle y sin coche, y luego en casa, sin viajes ni entrevistas, sin reuniones, un raro día sin apenas agenda externa, salvo esa comida, que fue agradable y productiva y en la que todo el mundo estuvo bien: los clientes, las camareras, el cocinero, la dueña... Todo el mundo era consciente de la situación y colaboraba. Somos un país bastante civilizado, creo yo.
Otros habrán vivido otras cosas, no digo que se posaran pájaros azules en los techos de los coches, pero personalmente viví una reacción —al menos ante mis ojos— muy cívica.
Y lo más importante: el sushi estaba bien.
Estos horarios no necesitan presentación...
BIENVENIDOS AL FIN DE SEMANA MÁS BONITO DEL AÑO🩷🩵❤️🧡💚💛💙💜🤍
NOS VAMOS A @circuitodejerez 🙌🏻🙌🏻🙌🏻
#MotoGP#SpanishGP