Con el poder total ya no podrán culpar al pasado, a la oposición, a la oligarquía, a los órganos autónomos, al INE, a la Suprema Corte, a la derecha, a los medios.
Ahora sí, los resultados serán suyos y solo suyos. Habrá que evaluarlos en función del país próspero y pacífico que prometen.
Y en función de los derechos que debemos seguir defendiendo, hoy, mañana, siempre.
Para los ciudadanos(as) que seguimos aspirando a un gobierno que rinda cuentas, que valore la transparencia, que respete la pluralidad, que escuche a las víctimas, que haga suya la bandera de los derechos humanos, que acepte el derecho a disentir, que rompa los pactos de impunidad, y encare la brutal desigualdad sin cancelar otras conquistas históricas, la lucha sigue.