Mi solidaridad con la familia de la profesora Alicia Monagas y la comunidad académica venezolana víctimas inmerecidas de la fuerza de la naturaleza. QEPD. @UExternado@DerechoAdminUEX@AVEDA_VE
@alvarobonillab No aman necesariamente a los totalitarios; suelen ser seducidos por las ideas que estos pretenden encarnar, casi siempre bajo la promesa de una redención histórica.
No rehúyo ninguna materia externa a la Constitución. Mi crítica al formalismo no equivale a desconocer la centralidad del procedimiento ni a avalar el uso irresponsable de la “inconstitucionalidad de la Constitución” como consigna política; me refiero a los límites y garantías que la propia Constitución establece y que no quedan clausurados por la sola observancia del procedimiento.
@EmiTH17 Diría más bien que el procedimiento constitucional es indispensable para zanjar desacuerdos, pero no agota por sí solo la legitimidad constitucional ni excluye del análisis los límites y garantías que la propia Constitución establece.
@EmiTH17 Cuando hablo de formalismo, no me refiero a la forma constitucional ni a los compromisos sustantivos que ella incorpora, como bien apuntas, sino al uso del procedimiento como criterio suficiente para cerrar toda discusión sobre los límites y garantías de la propia Constitución.
@EmiTH17 Hablo de una idea de validez constitucional que pretende agotarse en el procedimiento y usarlo para cerrar toda discusión sobre el fondo, los límites y lo que la propia Constitución garantiza.
En este artículo, y a la luz del pensamiento de Gaudí y de la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, la Dra. Vanahi Bello Dotel reivindica una justicia centrada en la persona y en su dignidad, no en el tecnicismo ni en el formalismo ciego; una justicia que recuerde, sin titubeos ni miedo, que cuando la norma deja de servir al ser humano y termina por devorarlo, deja también de servir a la justicia.
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Tras otra refriega con el gobernador del rocío, sus ínfulas autoritarias y su vieja tentación de ponerle bozal a la palabra, me refugio en este libro de Saúl López Noriega para entender, al menos en parte, hacia dónde pretenden llevarnos el acróbata y sus locuras.