Todos los villanos tienen doctorado: Dr Doom, Dr Octopus, Dr Doofenshmirtz... Pero los buenos, se quedan en la maestría: Maestro Yoda, Maestro Roshi, Maestro Splinter.
Los estudios de posgrado corrompen el alma.
Siempre vivimos como si el reloj nos debiera la vida, como si mañana fuera una promesa y no una posibilidad muy frágil y así dejamos pasar días, años, personas, hasta que un día despiertas y el tiempo ya no te mira igual ya no espera, ya no perdona.
Finalmente no me respondió el último mensaje y no volví a mandarle algo, simplemente desaparecimos del mundo del otro, siempre quise encontrar respuestas, pero ahora me doy cuenta que no hace falta preguntar porque cuando miro hacia atrás, cada detalle, acción, es la respuesta.
Solía creer en el “si estamos destinados a ser, nos veremos más adelante”. Ya no; soy fiel creyente de que el amor se elige en el presente. Algo que vale la pena no se pone en pausa ni se deja para después. Se elige por encima de todo.
Me costó mucho soltarte, pero al final lo hice; releí tu chat varias veces antes de borrarlo, te extrañé en silencio y, a veces, cuando algo me recuerda a ti, deseo que estés bien donde sea que estés. Gracias por no llamar, yo hubiera contestado.
No te pesa nada. Tienes una cama. Calor en casa. Personas que aunque no lo digan se preocupan por lo que te pasa. Tienes el estómago lleno. Más sonrisas que problemas. Tienes lo que otros se duermen soñando. Deja de dar vueltas en lo que no pasó y agradece lo que está pasando.
Por supuesto que te extraño, y no te mandó mensajes, ni intentó llamar tu atención porque tú estás mejor sin mí, por algo te alejaste, el simple hecho que no demuestre que te extraño no minimiza lo que siento.
Hace 6 meses brindamos por un año mejor, en el que prometíamos ir al gym, enamorarnos, viajar y progresar, y acá estamos, en la soledad, encerrados y más rotos que nunca.
Madurar también es aprender a amar alguien desde la distancia. Es poder seguir deseando que estén bien mientras creamos nuestro propio camino lejos de ellos.