Cuando entras en una relación con alguien es para ser feliz, no para sentirte triste, enojado o celoso. Una relación debe ser una amistad con atracción y sensualidad. Cuando ves a tu pareja deberías sentir tranquilidad y paz, como si estuvieras en tu lugar seguro y cómodo.
Dios me ha enseñado que el tiempo siempre muestra la verdadera versión de los hechos, y cuando eso sucede queda expuesta la real y genuina esencia de cada persona. No te afanes en defenderte, el cielo ve todo y así mismo sabe recompensar.