A mi madre.
Preguntas si estoy dormido, escucho y callo, pero tú lo sabes, solo callas y me despides.
Hoy he vuelto a fallarte, hoy de una manera en la que jamás debí, hoy he perdido los estribos, pero no me juzgas, solo escuchas y me aconsejas.
No quiero fallarte más. No quiero regalarte rosas blancas antes de que tú lo hagas.
Te amo y jamás quiero perderte, “tus lagrimas taladran mi hipocampo”.
Perdón por errar como hijo, por pensar de manera tan egoísta. Perdón por no decir tantas cosas, por guardar sentimientos y aunarlos en una mala decisión. Perdón por el día de hoy no tener el valor de verte a los ojos.
No quiero que vuelvas a pedirme perdón, mis decisiones no están influenciadas por ti, pero gracias por querer afrontar las consecuencias a mi lado, no tienes que hacerlo. Contigo tengo deudas que no puedo pagarte con dinero, pero vendería alma para hacerlo aunque sé que no lo permitirías. Disculpa mis burdas palabras y el desorden de mis ideas.
Quisiera decirte que no voy a volver a caer pero tú me conoces, sabes antes que yo que estoy a punto de hacerlo, pero no me juzgas, solo miras y me levantas. Quiero que esta vez sea distinto, pero no sé cómo hacerlo, quiero verte sonreír y decir que estás orgullosa, pero sabes que volveré a fallar y no me juzgas, solo analizas y me palmeas.
No quiero regalarte rosas blancas antes de que tú lo hagas.
Quiero llevarte a una playa lejana y verte sonreír como en aquel verano. Quisiera regresar a aquel día y que no terminase jamás, verte con esa inocencia y quedarme siempre en tus brazos. Quisiera poder verte sonreír igual mientras me ves, sonreír sin mirada cansada.
Quisiera no ser una de las peores partes de tu vida, y sé que lo soy, eres muy gentil para aceptarlo, pero no me juzgas, solo me abrazas y callas.
No quiero regalarte rosas blancas antes de que tú lo hagas.
Perdón por tratar de mentirte cuando tú lo sabes todo. No quiero volver a verte como hoy, no quiero volver a escucharte como hoy. No quiero que vuelvas a sentirte como hoy.
Te amo y no quiero regalarte rosas blancas antes de que tú lo hagas.
No quiero que te des cuenta de que no puedo dormir, pero lo sabes.
Perdona mis burdas palabras y el desorden de mis ideas.