EMPLEADA FALLECE POR SALVAR VENTAS
Una joven de 22 años logró evacuar a salvo tras el fuerte terremoto de Kumamoto, pero murió minutos después luego de que su empresa le ordenara regresar al edificio.
Kurumi Otake ya se encontraba en el exterior y se había reunido con sus familiares. Reingresó al centro comercial ignorando sus advertencias porque la tienda donde trabajaba, Habita, pidió a sus empleados guardar el dinero de las ventas en la caja fuerte.
Cerca de cinco minutos después, una tubería de gas dañada por el sismo provocó una explosión que le arrebató la vida.
Kurumi era el principal sostén económico de su hogar tras el fallecimiento de su padre. Días después, los directivos de Habita admitieron públicamente que dieron esa instrucción y se disculparon con la familia: "no valía una vida".
La avaricia corporativa fue fatal.