Hola Lucía, querida Lucía, alumna del cole San José Jesuitas. No creo que seas muy mayor. Tienes la letra redonda, preciosa, esa letra que se tiene cuando la vida todavía es una promesa que no se ha roto.
Quisiera contarte algunas cosas. Que la primera vez que fui a recoger comida me dio apuro. Cómo iba yo a hacer cola para que me dieran de comer. Pero no tenía luz, ni agua, ni gas, y mi casa entera estaba llena de barro. Entonces aún no me dolía tanto la espalda, ni me costaba tanto dormir, pero estaba tan en shock como hoy. El tiempo parece no avanzar. Luego fui más veces, porque así podía trabajar más rato y mis hijas comerían caliente. De mayor te haces practica, Lucía. Hace justo una semana sali a por bocadillos para cenar porque las fuerzas no me alcanzaban ni para manipular una lata. Pero el cuerpo se acostumbra a todo, y además fueron abriendo las tiendas y ahora salgo a comprar. El dinero se tiene que mover.
Y tengo luz, y agua, y mi cuñado me trajo un hornillo. Pero hoy, Lucía, Lucía querida, hemos tenido la suerte de sacar la basura justo cuando pasaba una camioneta con un grupo de Benaguasil. Eran tan entusiastas, tan simpáticos que ofrecían comida y abrazos y elogiaban nuestra sonrisa si sonreíamos. Total. Que les hemos cogido la bolsa. Galletas, lentejas, leche, un curasan relleno y otro sin rellenar. Y tu carta. Tu carta que era lo más importante que había en la bolsa. Les he mandado a mis hijas un audio de WhatsApp, con la voz quebrada, pero quebrada de orgullo, Lucía. Orgullo de ti.
Porque esto pasará. Pero vendrán otras desgracias que golpearán a otras personas, Lucía. Nosotros ya somos mayores, les he dicho a mis hijas, pero vosotras las vais a vivir de lejos, como ahora la vives de lejos tú, pequeña y querida Lucía. Les he pedido que no te olviden.
Que se acuerden siempre de ti. De todas la gente que es como tú, Lucía. Porque es por vosotros que el mundo, nunca, nunca, nunca, dejará de brillar.
Imaginemos que el Sr Mazón en lugar de haber estado en un restaurante hubiera sufrido un ataque al corazón. O le hubiera pillado a él la Dana.
¿Me está diciendo que el protocolo no incluye ninguna contingencia de forma que si el número 1 esté ilocalizable podamos llamar al no 2?
"Sólo el pueblo salva al pueblo -lo estamos viendo-, pero recordemos que el pueblo son también las infraestructuras y servicios públicos financiados con impuestos. Pueblo es también un gobierno capaz de cuidarnos. Nos merecemos más", por Andreu Escrivà https://t.co/rPXiWLfyIA
Esta persona (Mireia Rabal) explica 100 veces mejor cómo hacer el voluntariado bien y de manera útil en poco más de un minuto que el mermadísimo neuronal de Mazón. Está cada día más claro que el pueblo salva al pueblo. Y ya.
Dos dies sense aigua ni menjar, atrapats a les seues cases, a municipis com Paiporta, a la vora de València, no un poble aïllat a la muntanya. Esta és la capacitat de reacció de les institucions (totes, estatals i autonòmiques) davant estes situacions.
Cuca Gamarra añade un crespón negro a su foto de perfil sin tener en cuenta que sale riendo y descalza (divertida, despreocupada).
La elección de las fotos de dirigentes del PP ante las tragedias da para un libro #bodylanguage#postureo
Hace un rato una costurera ha comentado en TVE que ha perdido su taller de costura en Paiporta (Valencia) tras la DANA, al rato una costurera de Murcia que se acaba de jubilar ha llamado para donarle su taller.
Diez trabajadoras de una residencia de Sedaví subieron dos pisos a más de 120 mayores a pulso en el poco tiempo que tuvieron mientras el nivel del agua crecía varios metros. Todos están bien.
BRAVAAAAS 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻
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#DANA#INUNDACION#Valencia
'Diez empleadas de una residencia logran subir dos pisos a pulso a más de 120 mayores en los pocos minutos en que el nivel del agua creció varios metros'