de vez en cuando pónganse en el lugar del otro y entiendan que lo que para ustedes no tiene ninguna importancia, al otro le puede doler un montón y eso no significa que esté exagerando. Empatía se llama.
Lo malo de tener demasiada empatía es que mientras nosotros podemos entenderles y ayudarles en sus luchas ajenas, muchas veces las demás personas son incapaces de entender las nuestras. Entonces te conviertes en ese apoyo con el que todos cuentan pero que nunca es apoyado.
Soy una persona muy observadora, así que sí; sí escuché, sí lo vi, sí me di cuenta, sí lo capté, si lo noté, sí lo presentí, SÍ supe lo que pasaba, SÍ lo vi venir. Que haya decidido quedarme en silencio, es algo completamente diferente.
La reciprocidad no es algo que solo se encuentra por suerte, sino porque también lo decides. Y el primer paso es renunciar a invertir tiempo en vínculos que quieres pero donde no están dispuestos a devolverte lo mismo que tú das ni en cantidad ni en calidad. Es tomar la decisión día a día de permanecer donde también te eligen a ti, con hechos, y aunque duela. Y no es fácil, pero te salva
Hay personas que no van a valorarte hagas lo que hagas. Poner en valor no depende de ti y de cómo seas tú, sino de quiénes son. Y la afinidad consiste en esto, en quedarte donde puedan verte pero sin tener que luchar por conseguirlo