Esta final fue uno de los mejores partidos que he visto en mi vida. Una auténtica locura. Ojalá que se repita pero contra España y colgarnos la segunda estrella en el pecho ante el mejor jugador de la historia.
realmente nunca hay que subestimar el OJETE de este país una nación pura y exclusivamente propulsada por el delirio de creer cuando no hay NINGUN motivo para hacerlo