Soberana de si misma 💜🍄
Ah, y Anestesióloga
La mayoría de mis post son a destiempo y aveces reciclo pensamientos, también lluevo sobre mojado todo el tiemp🌞
Hay una frase que no me ha dejado tranquila estos días.
La encontré en un libro que me recomendó la psicóloga con la que me estaba terapeando hace tres años y que solo hasta hace una semana me animé a leer.
Dice algo así como:
Que las mujeres pasen tanto tiempo pensando en sus relaciones no es algo menor. Es energía psíquica que ya no se ocupa en otra cosa. Como si estar en relación nos exigiera estar sobrealertas. Y como si ese ámbito de la vida rebasara, por predisposición cultural, todos los demás.
Vi la película Sirât (Oliver Laxe, 2025) y lo primero que me produjo fue pensar en el límite, en la pausa, en detenerse. Porque muestra el límite como algo que se va desplazando. Nadie parece decir “hasta aquí” o “fue suficiente”. Cada escena empuja un poco más el cuerpo, el deseo, el riesgo, la resistencia.
Toca algo muy de la época, la idea de que vivir intensamente, sentir mucho o escapar de lo normativo, se confunde con no detenerse nunca. Como si parar significara perder algo de la experiencia, del vínculo o incluso de uno mismo.
El límite funciona como sostén, como borde necesario, pero también hay momentos donde el empuje al límite aparece como un intento de sentir algo, de no encontrarse con cierta angustia. Incluso cuando el cuerpo no puede más y entonces la omnipotencia aparece en esa insistencia de seguir aun cuando el cuerpo, la realidad y la pérdida ya marcaron un límite. Como si aceptar la falta fuera más insoportable que continuar. Y la película nos muestra la falta de manera corporal, concreta, visible, reiterativa. Falta una mano, una pierna, una hija, recursos, gasolina, dirección. El desierto mismo funciona casi como una confrontación permanente con el vacío y aun así siguen avanzando.
Pero pensemos también en Freud en Psicología de las masas, donde plantea que en la masa el sujeto modifica su relación consigo mismo y con sus límites a partir de la identificación con el grupo. Algo de la singularidad se diluye y uno deja de preguntarse “¿quiero esto?” para moverse por la intensidad compartida, por el ambiente, por la inercia del otro.
Entonces el cuerpo sigue, todos siguen, la música sigue.
¿Qué busca alguien cuando necesita ir cada vez más lejos? Porque lo difícil quizá no sea cruzar el límite, sino poder encontrar un borde propio.
São Tomás de Aquino ensinou que o amor verdadeiro não começa num sentimento.
começa numa decisão.
o sentimento vem e vai, oscila com o humor, com o cansaço, com a mágoa, com os problemas corriqueiros da vida.
mas a decisão de querer o bem do outro independe de como você acordou.
é por isso que amor de verdade não tem a ver apenas com o que você sente, mas com escolha. todo dia.
Tuve un día precioso, una mañana de yoga al parque y luego en consulta un paciente de masomenos 70 años leyendo en una Kindle un capitulo de un libro titulado The Art of Loving Friendship y Wow, tremenda conversación, me contaba que se operaría de la nariz para respirar mejor
Y porque quería lograr muchas cosas atraves del mindfulness y yo le dije que quizá la iluminación no era la meta sino hacer del camino mas iluminado, creo que le quedo sonando. A fin de cuentas ambos intercambiamos sonrisas y palabras abrazadoras. Al fin al cabo cuando sucede eso
Despierto asombrada de despertar. Es un milagro haber salido del día de ayer. Qué haré con el día de ayer, en dónde lo pondré, cómo aceptarlo, cómo integrarlo pasivamente en mi pasado.
Diarios, Alejandro Pizarnik
São Tomás de Aquino disse que amar é querer o bem do outro.
não o bem que você acha que o outro precisa.
não o bem que é conveniente pra você.
o bem do outro.
são coisas diferentes.