Te pedimos, Virgencita de Luján, que protejas, ilumines y fortalezcas a nuestra Selección. Dales fuerza física y espiritual, claridad mental, fe y esperanza a cada uno de los jugadores, al cuerpo técnico y a todo el pueblo argentino.
Corrió el pelotazo, trabó y le ganó a Spence, cuidó la pelota con la derecha y le giró con la zurda a Harry Kane como si fuera un amateur, después le metió un caño suave a Anthony Gordon y amagó con un gesto a Anderson.
Todo esto con casi 40 años y en una semifinal de un Mundial