El método que aprendí de Noruega, un país líder en salud mental, para calmar el cerebro que da vueltas en la ansiedad, fue tan simple que me impactó.
No es tomar respiraciones profundas, ni forzar una sonrisa, ni recitar "está bien, está bien",
sino simplemente...
Solo tienes que trazar lentamente el contorno de tu propia mano.
Cuando la ansiedad se desboca, el cerebro tiende a simular interminablemente el «futuro que aún no ha sucedido». Pero si tocas tu propia mano o realizas acciones lentas con un ritmo constante, el cerebro vuelve al «aquí y ahora».
¡El método es fácil!
1. Coloca la mano izquierda sobre la mesa con la palma hacia abajo
2. Traza lentamente la forma de la mano con los dedos de la mano derecha.
3. Haz lo mismo con el lado opuesto
El cerebro es tan interesante...