Yo también fui esa amiga que decía “sí” a todo; como quien se arranca flores del pecho para adornarle la mesa a otros. La que corría, apagaba sus incendios para llegar a tiempo a los ajenos. Y qué triste descubrir que nadie se detuvo a preguntar si yo también estaba en llamas.
Anoche solo quería llamarte, me sentía tan mal... Al final, entendí que esas ganas de escribirte no eran más que mi cariño buscando un puente para llegar a ti. No te envié nada para no interrumpir tu paz...
Cuando me preguntan “¿qué es el amor?” y me acuerdo de mí juntando dinero para comprarle algo que mencionó en una conversación random que quería, solo para que se sintiera especial.
¿Qué hago yo fingiendo que todo está bien, si por dentro todo se me está cayendo? ¿Qué hago sonriendo, contestando “todo bien”, cuando hay días en los que apenas puedo conmigo, días donde la vida me duele?