Si usas Windows para programar, necesitas esto.
Microsoft ha lanzado Windows Developer Config. Deja tu máquina lista para desarrollar con un solo comando.
Instala herramientas, prepara WSL + Ubuntu, terminal, instala Node, Python, Rust, Go, Java, .NET, PHP...
Es de código abierto:
→ https://t.co/6ndCDN7pd5
the difference between `h-screen` and `h-dvh` is that `h-screen` (100vh) measures the biggest the viewport can ever be. it ignores the URL bar.
`h-dvh` (100dvh) measures what you can actually see right now.
your users only see the second one
HEADS UP. Popular JSON formatter extension has started injecting geolocation tracking and donation UI into websites
Reddit thread seems to think they are also swapping tracking IDs for affiliates (a-la honey)
Uninstall and switch to another one
Keep the screen on with the Screen Wake Lock API 🔒
Prevent devices from sleeping during active tasks, like video playback, presentations, or navigation.
Learn more 👇
https://t.co/wH6mgvGj5H
Esto no es una victoria contra la piratería. Es una derrota para la neutralidad de Internet y la privacidad.
Que LaLiga y Telefónica consigan que se obligue a NordVPN y ProtonVPN a bloquear IPs sin garantías es un precedente que debería preocuparnos a todos, incluso aunque no veas fútbol.
Una VPN es una herramienta neutral. Igual que un navegador, una conexión a Internet o un cuchillo.
Como no soy capaz de detener al delincuente, decido retirar los cuchillos de los supermercados.
Y lo peor es que gente que, como yo, no consumimos fútbol de ninguna manera nos vemos igualmente afectados por este tipo de decisiones.
El problema real no es técnico. La piratería no existe porque haya VPNs, Cloudflare o Internet. Existe porque el producto es caro, está fragmentado y es difícil de consumir legalmente.
Si alguien no paga ahora, no pagará mañana. Un pirata no deja de serlo por castigo, deja de serlo cuando el producto y el modelo cambian. Spotify, Netflix y demás lo demostraron.
Y luego está el papel de cierto periodismo deportivo. Medios como Marca actúan aquí como simples altavoces de comunicados corporativos, sin análisis técnico, sin contexto legal y sin el más mínimo escrúpulo sobre las consecuencias reales de lo que están amplificando.
No informan, legitiman. Y cuando renuncias a cuestionar el poder para limitarte a reproducir su relato, dejas de hacer periodismo y pasas a formar parte del problema.