Responderle era muy fácil. "¿Alguien como yo?". ¿A quién se pensaba que tenía delante? ¿Quién, sino él, había cargado con más expectativas sobre los hombros? Pero no estaba allí para demostrar que había sufrido más que ella.
El leve soplido que escapó de sus labios »
“¿Qué se supone que hace?”
Vaya cuerpo docente tienen en esta maldita academia. A cada palabra que sale de su boca, más se enfurece. Sus pies se mueven contra el suelo, ejerciendo fuerza, cada vez más, hasta que, tras una pequeña explosión, se forma un cráter justo debajo. +
» —Ah, pero eso último es verdad. No creo que seas delicada, pero nunca había visto a un estudiante dedicarle más tiempo al dibujo que al entrenamiento. Estás en una academia militar, ¿lo sabes?
Y con eso echó a andar. Si quería decirle algo más, tendría que gritar. »
» detenía frente a ella—. ¿O es que no te quieres casar? Ay, es que es lo que esperan de mí, qué fácil es hablar desde una posición superior...
Se colocó en cuclillas para obligarla a mirarle al rostro.
—Dime, ¿qué eres antes? ¿Elissara o una Var Attre?
—Tú, lo acabo de decir.
Ve como no escucha.
—Tu problema es que te compadeces demasiado de ti misma. —dijo sin el menor miramiento. Si esperaba algo distinto de Argyllos, iba lista—. Ay, ¿por qué no entiende mi situación el profesor? ¿qué espera? ¿que levante una »
“¿Quién de los dos escucha poco?”
Porque parece que él cojea de la misma para en ese sentido; no la ha escuchado para nada, pero en fin, ¿alguien lo hace? Claro que no.
“¿Qué sabrá usted de mí? Si apena sabía quién era.”
Que de no ser por el apellido tampoco sabrían que+
» verdad ellos creen en lo que están haciendo y tú no.
Apoyó el antebrazo en el tronco para impulsarse y se puso en pie.
—¿Vienes aquí a casarte? Perfecto. Llévalo como una medalla en el pecho. ¿Quién decide qué vale más y qué vale menos? —negó con la cabeza mientras se »
—Compórtate como una entonces.
Luego cubrió su rostro con la palma de la mano, un face palm en toda regla.
—Tch, tch, tch. —dijo, interrumpiendo a la muchacha para que guardase silencio—. Hablas mucho y escuchas poco, no sé qué estás diciendo de casarte...
Le está dando »
“Soy una mujer.”
Corrigió, que ya ha cumplido la mayoría de edad como para que la trate con ese desdén.
Ha dado un par de saltos hacia el costado para tomar distancia. Aún no se digna a mirarlo. Ha dejado el cuaderno en el hueco que queda entre ambos y se ha abrazado las+
» mucho crédito si cree que sabe por qué está aquí.
—Te he dicho justo lo opuesto. Que no necesitas un sueño idealista para estar aquí, y que no por eso debería valer menos- Nada, déjalo, lo has estropeado. Paso de ponerme sentimental.
Estaba intentando ser un profe »
@txrmentwatx_ Mira tú por dónde, esa sí que no se la esperaba. Y él que solo quería hacerle el truco ese de llevarle el dedo hasta la nariz cuando viese que no había mancha.
—¡Bwahahahaha! Buenos reflejos, niña. Hace mínimo dos semanas que una mujer no me abofetea.
... Pues qué poco tiempo.
—¡Hahahaha! Tendrás que esforzarte más aún la próxima vez.
Luego le soltó, y se limitó a colocarse frente a él. No es que su agarrón previo fuese con segundas intenciones, pero el contacto le sirve para controlar la temperatura ajena.
—Oh, por favorrrr. No peques de »
Su corazón no se comprometerá por unas palmaditas, por suerte su cuerpo se encuentra estable aún. ────¡M-me esforcé en decirlo, Argyllos! A veces puede repetir mucho para que te lo creas tú mismo. ────Labios abulta antes de suspirar y jugar con uno de sus
» modestidad, Myri. —ladeó la diestra, apartando esa idea—. Sé de lo que eres capaz, esa cara de bueno y esa vocecita no me engañan.
Inclinó ligeramente la cabeza, intentando hacer memoria.
—No acudiste a la academia en tu juventud, ¿verdad? No, te recordaría de antes. »
Qué bien le conoce, se nota que son familia.
Escuchó atentamente sin decir nada, y eso que tenía mínimo dos o tres comentarios graciosos que hacer al respecto. Para que luego digan que no sabe escuchar.
—Bah, los niños de hoy en día os tomáis todo demasiado a pecho. —se llevó »
“Yo no- Ah, da igual. Es como hablar con una pared.”
No ha tenido reparo alguno en decirlo en alto. Supone que la ignorará, como el resto de las veces.
“. . . No lo sé, supongo que pasé, pero tengo que hablar con la profesora. Supongo que cedí muy rápido a la hora de optar+
» ambas manos tras la cabeza, usándolas de almohada contra el tronco del árbol—. ¿Y qué más da? —cuestionó—. Será por ricachones mimados sin ambición que han llegado hasta aquí.
De reojo llevo la mirada hacia ella.
—¿Crees que te mereces estar menos por no tener un objetivo »