Una duda como cualquier otra.
Estaba tan metido en su celular, cambiando su mirada hacia la contraria un par de veces y fugazmente. Pero desde su postura, no podía ver lo que ella realizaba a escondidas.
Tampoco está tan inquieto como para investigar.
→
¿Qué clase de duda era esa?
Por supuesto que dibujaba, no sólo dibujaba, era toda una artista. ✨
Tras varios minutos de concentración intensa, retoques minuciosos y alguna que otra corrección de último momento, finalmente observó su obra terminada.
La sostuvo con ambas
↳
De verdad los dibujó a ambos...
Ha vuelto a buscarla con la mirada, intercalando entre ella y el papel.
— Uh...
Que remedio...
Guardó su celular y volvió a abrir su propio portal para sacar el móvil que había decomisado.
— Oye.
La ha llamado desde su sitio, →
dibujo desapareció por él.
Y, unos instantes después, otro portal se abrió justo encima de Dialga.
El papel descendió lentamente, flotando.
Hasta aterrizar sobre su cabeza.
Ah mira, le ha copiado el truco.
Claro que ha notado el portal, pero fingirá no haberlo hecho.
Así que, hasta que no sea la hora de dormir, estará vigilándola mientras utiliza su propio móvil para entretenerse. Sí, no tiene ningún problema con quedarse ahí.
→
¡Maldición!
Los ojitos de perrito arrepentido habían sido completamente ineficaces, un fracaso táctico absoluto.
Palkia permaneció inmóvil unos segundos más, evaluando sus opciones.
No quedaban muchas.
Finalmente abrió un pequeño portal espacial junto a ella, metió la
↳
Ha girado a verla, notando el evidente rostro de arrepentimiento. Tal cual cachorra con la cola entre las patas.
— ...
Lo que Palkia no sabe es que Celebi le ha hecho más de una vez el mismo truco.
Así que ya ha desviado el rostro.
— Todavía estás castigada.
→
『 ¿Todavía estoy castigada? 』
Giró la cabeza hacia Dialga, lo miró, con esos enormes ojos dorados, brillantes y redonditos.
Cargados de una culpa tan evidente que casi parecía ensayada.
La expresión completa de un cachorro que acababa de destrozar algo importante y
↳
— Descuida, pronto la conocerás mejor.
No es agresiva... Creo que no lo es...
Sonrisa tenue para darle más seguridad, sí.
— De nada. Pero por favor, tampoco la molestes tanto.
Sigue siendo mi hermana.
No fue una amenaza tan grave.
Sólo fue que le dije que lo iba a enviar a un mundo donde sólo existan trabajos de oficinista si volvía a pegarme un bostezo...