DE LA ESPRIELLA: NO SE ESCONDA DETRÁS DE SU FÓRMULA VICEPRESIDENCIAL
En todas las democracias del mundo, y así ha ocurrido históricamente en Colombia, los debates presidenciales son entre quienes aspiran a ejercer la Presidencia de la República. Son encuentros cara a cara entre quienes pretenden conducir el destino de la nación y responder ante la ciudadanía por sus ideas, sus propuestas y sus decisiones.
Por eso, De la Espriella, deje de ocultarse detrás de Restrepo, su fórmula vicepresidencial. El debate es entre usted y yo. Los colombianos tienen derecho a escuchar directamente a quienes aspiran a gobernarlos, sin intermediarios ni voceros.
No busque quién lo sustituya, quién lo defienda o quién responda por usted. El liderazgo se ejerce dando la cara, asumiendo las propias posiciones y sometiéndolas al escrutinio público.
Lo espero en el debate. Frente al país, frente a los ciudadanos y frente a la historia.
AGRESIVO E IRASCIBLE
Sujetos como De la Espriella, son predecibles.
Cuando se les dice la verdad con serenidad y firmeza, reaccionan agresivos e irascibles. Utilizan un lenguaje vulgar, ofenden, intentan hacer daño verbal y, probablemente, físico. No razonan, ponen al descubierto sus más primarias pulsiones.
En mi vida política he lidiado muchas veces con individuos así. Creen que su agresividad, sus gritos y su gesticulación agresiva logran infundir respeto o miedo.
A De la Espriella se le derrota con la firme serenidad y con el poder de la verdad, que no tiene él, pues es un ser sin escrúpulos.
ESTAFADOR DE ESTAFADORES
¿Habrá algún cliente de De la Espriella que no lo haya denunciado por estafarlo?
Él acostumbra a estafar estafadores. Ahora dice que se traslada a la Costa Caribe para “denunciar” la compra de votos. ¿Denunciar o ejecutar la compra?
Quién se dice pertenecer a los “nunca” y ser outsider ha sido el abogado de los de siempre: los políticos mafiosos, los jefes paramilitares, los capos del narcotráfico, los mayores estafadores. Es el defensor de los que “nunca” han cumplido las leyes ni mucho menos la Constitución.
Su denuncia contra los dirigentes del Pacto Histórico y la Alianza por la Vida, es equivalente al cuento de aquel que sorprenden robando, y para desviar la atención se pone a gritar: “Allá va, atrapen al ladrón”.