Seishiro se quedó callado por unos segundos antes de colocar él una mano sobre uno de los pechos de la chica.
—Se sienten igual que las chichis de una mujer.
Seishiro se quedó congelado por un momento, moviendo la cabeza hacia un lado como un perro confundido.
—¿Que estás haciendo?—preguntó de manera curiosa.
—¿Nada? Uh, pensé que habría crecido un poco. Ya quiero verlo —canturreó mientras caminaba— Por cierto, yo pagaré. No olvido que la última vez tu costeaste la comida.
Nagi y Honoka ahora estaban en rumba hacia el hogar del futbolista, quien miraba a la nada con una expresión seria.
—¿A Choki? Él está bien. Sigue igual de seco. Mi casa igual de siempre.
— ¡Entonces pidamos muchas servilletas en la pizzería!—sacó su celular, y tras una llamada de apenas un minuto, había hecho el encargo— Vale, entonces vamos a tu apartamento. Ven.
Ancló su brazo al de Nago y tomó rumbo a su pequeño hogar— ¡Ya quiero llegar! Extraño a Choki.
—¿Te divierten las peleas? Está bien. Podemos ver una de esas.—pocas veces Nagi le decía que no a Honoka.—Me parece bien. Es fácil de comer. Pero necesitaremos muchas servilletas..
— ¡Veamos una de comedia! O una de acción. O ambas, ¿Qué te parece una americana de superhéroes? Tienen muchas peleas, eso es divertido —sugirió alegremente—Pediré pizza mientras tanto. Podemos pasar a retirarla cuando vayamos camino a tu casa.
Soltó un leve quejido cuando sintió el apretón en sus mejillas.—Veamos una película. ¿Cuál te gustaría ver? Hm, siempre puedes quedarte, aunque no se para que..—Su memoria le estaba fallando ahora.
—¡No seas tonto, Nagi! Claro que no —le pellizcó las mejillas, sonriendo de oreja a oreja—Pensaba que podríamos ver una película, o ir al parque. Me gustaría quedarme en tu casa hoy. Ya sabes para qué.
— ¡Bien, bien! Aunque, uhh, Nagi, vas a aplastarme—exageraba, pero era cierto que el muchacho se había vuelto sustancialmente más fuerte—Te amo. ¿Quieres que hagamos algo genial hoy?
—Tu eres quien me hace más feliz que nadie, Honoka. Te amo.—Susurró, sin soltarle, hasta abrazándola con más fuerza mientras cerraba los ojos.—No vuelvas a decir tonterías.
—¿Uh? ¿Aún recuerdas eso?—se mordió la lengua, pues ella misma había decidido enterrar el asunto por vergüenza—. Ah... Fue un momento de debilidad. ¿Pero sabes? Lo sostengo. Si alguien puede hacerte más feliz que yo, quiero que sigas a esa persona.
—No sé. Si no recupero mi nivel no volveré..—La abrazo con un poco más de fuerza, suspirando.—No puedo creer que estuviste celosa de Reo, tonta. Yo solo te amo a ti. Eres mi otra mitad.
Sintió cosquillas: unas muy diferentes a las de hace algunos segundos. —También te extrañé... ¡Pero sigo odiándolo! Confía en mí, Nagi, volverás ahí con la cabeza en alto. ¿Me oíste?
—Supongo que tenía razón él. Pero, poder besarte y abrazarte de nuevo se siente muy bien.—exclamó, besando suavemente sus mejillas, escondiendo su rostro en su cuello.—Te extrañé mientras estaba ahí adentro.
— Ya veo. Era de esperarse, él tiene una figura muy trabajada —no puso resistencia, y se dejó abrazar— También me gusta que ahora podamos pasar más tiempo juntos, aunque aún quiero golpear a Ego por lo que ha hecho. Perdió un valioso elemento, estúpido cuatro ojos.
—Me entrenaba mucho. Me gustaba y lo extraño. Ojalá algún día pueda ejercitarme así de nuevo.—Seishiro la atrapo de nuevo, está vez para abrazarla levemente.—Pero me gusta pasar más tiempo contigo también. Te extrañe.
Estiró ambos brazos para empujar a Nagi, buscando así zafarse de su prisión. Cuando supo que no había forma de lograrlo, alzó la voz.
— ¡Ya entendí, lo juro! ¡Ba–bajame, Nagi, pfft——!
—No te escuché, repitelo.—musitó el serio futbolista mientras seguía con sus cosquillas en cada punto débil del cuerpo de la defensora, no iba a tener piedad con la pelirroja ese día.
Nagi conocía de memoria su cuerpo, sus mañas y puntos débiles. Era solo cuestión de tiempo antes de que sus manos dieran con los lugares exactos que la hacían llorar de la risa.
— ¡So-solo jugaba! ¡Aprendí mi lección! —mintió dando manotazos al aire.
Bueno, es la señal que estaba esperando para quitar la vista de los apuntes. Cualquier excusa para tomarse un descanso en válida.
—Suena bien, ¿Algo en específico que quieras comer?