Señor Trump, no se puede presionar al pueblo venezolano en EE. UU. con la amenaza de la deportación y, al mismo tiempo, pretender burlarse de nuestra nación asegurando que le regalamos el petróleo. Le exijo un trato con el debido respeto a la comunidad venezolana. Explotar nuestros recursos o subestimar a nuestra gente bajo discursos despectivos es algo que jamás vamos a tolerar.
Cuando se habla de petróleo en Venezuela aparecen cifras enormes. Millones de barriles, miles de millones de dólares, inversiones que cuesta incluso imaginar.
¿Qué significa todo ese dinero para una familia que perdió su casa y todavía espera poder reconstruirla? ¿Para quien llega a un hospital y tiene que buscar, por su cuenta, lo que necesita para ser atendido o resignarse porque no pueden salvarle la vida? ¿Para una comunidad que vive pendiente de cuándo llega el agua? ¿Para quienes tener electricidad es un evento casual? ¿Para los padres que ven deteriorarse la educación y la escuela de sus hijos? ¿Para quien trabaja y, aun así, no logra vivir de su salario?
Venezuela ha tenido mucho dinero antes. Lo suficiente como para saber que una cosa es que los recursos entren al país y otra muy distinta que lleguen a la vida de la gente.
También aprendimos que la corrupción está presente en una obra que no se hizo o que se hizo mal. En un hospital sin capacidad para salvar vidas. En una infraestructura que nadie mantuvo hasta que falló. En una familia que pierde lo que construyó durante años. En jóvenes que crecieron con menos oportunidades de las que debieron tener. Está presente en el hambre y en la crisis humanitaria compleja, que continúa y se profundiza.
Y hay una pregunta que no puedo dejar de hacerme. ¿Esta vez el petróleo va a mejorar la vida de todos los venezolanos? ¿O solo la de algunos?
Porque recuperar la industria petrolera es necesario. Pero recuperar Venezuela es recuperar la vida de su gente.
Eso se verá cuando una familia pueda reconstruir su casa, cuando un hospital pueda responder a las necesidades de las personas, cuando una escuela no se esté cayendo y los maestros puedan vivir de su profesión, cuando los servicios funcionen y cuando trabajar permita nuevamente hacer planes.
La recuperación de Venezuela no puede medirse solamente por los barriles que vuelva a producir, sino por las vidas que esa riqueza permita reconstruir.
Trump dice que el petróleo que sacará es un regalo de los venezolanos a Estados Unidos.
Me imagino que será un agradecimiento de los miles de venezolanos deportados, humillados, perseguidos, discriminados, maltratados y asediados en Estados Unidos.
NEW: Trump spent months declaring Maduro's ouster secured Venezuela's oil for America. When US oil companies resisted investing, his administration devised an extraordinary solution to turn his vision into reality: make the U.S. government itself an investor through the Pentagon.
We have the details.
El acuerdo petrolero anunciado ayer es una decisión que puede determinar décadas de nuestra historia y requiere una lectura calmada.
Tenemos que empezar con lo básico: La destrucción de PDVSA es el acto antivenezolano más grave del chavismo.
Nuestro país no podrá recuperarse si dejamos nuestras enormes reservas en el subsuelo. Hay que explotarlas, agregarle valor y venderlas.
Es evidente que no podremos explotar nuestra riqueza sin una cuantiosa inversión privada extranjera.
Este acuerdo tiene el potencial para que nuestra industria se reactive.
Sin embargo, el punto central para que este acuerdo sea duradero es que los venezolanos veamos los beneficios directos.
Si vemos nuevos trabajos, más inversión, más ingresos y un nuevo repunte económico, este acuerdo contará con un espaldarazo.
Pero si no lo vemos, poco a poco, se producirá un repudio popular.
Y por eso voy a mi último punto.
La estabilidad y éxito de la industria petrolera venezolana depende de que se hagan las cosas bien esta vez.
Y mientras tengamos a la gente que destruyó el país y PDVSA manejando el dinero que salga de este acuerdo, pues se está construyendo un rascacielos con pilares de barro.
La única manera de verdaderamente reactivar a largo plazo la economía venezolana y hacer que este acuerdo beneficie a ambas partes es con una elección libre que lleve a un gobierno representativo, a reglas claras de juego, a estado de derecho, a instituciones que permitan manejar nuestros recursos transparentemente y en beneficio de la nación.
Mientras tanto, 65 mil millones de barriles de petróleo no alcanzan para comprar un TPS para los venezolanos que huyen de los nuevos mejores amigos de Trump.
Y hay quien defiende esta 💩
Tenemos que conocer los detalles del acuerdo petrolero anunciado ayer para poder evaluarlo con propiedad. Pero el monto de impuestos por recabar anunciados por el gobierno interino es insolitamente bajo.
US$209 mil millones por 65 mil millones de barriles, representa $3,2 dólares por barril. Y si ese monto es en términos nominales, traído a valor presente es una cantidad irrisoria. La falta de transparencia con que se está manejando la política petrolera es muy alarmante...
Los recursos de Venezuela pertenecen al pueblo venezolano. Un régimen ilegítimo no tiene mandato para regatearlos, y Estados Unidos no tiene derecho a reclamarlos. Denles a los venezolanos elecciones libres y justas y déjenlos determinar su propio futuro. Y entonces negocien.
65.000 millones de barriles entregados.
100.000 millones de inversión.
209.000 millones en tributos para el Estado.
Costo para los productores :
Sin considerar inversión 3.21 $/barril.
Considerando inversión 4,75$/barril.
Un despojo obsceno y descarado.
@jpgechele Te confundiste con la palabra "estafando"? Ayuda no veo. Estás fuera, pero aquí pasamos +6 horas al día sin electricidad, ganamos una miseria en Bs y pagamos gasolina en dólares.
Y el que dices "nos ayuda" se lleva el petróleo a costo, y tiene la gasolina más barata?
Qué ayuda!
Presidenta: según sus cifras, este acuerdo generará ingresos fiscales de apenas $3.22 por cada barril de petróleo venezolano. Ello representa un 4.7 % del precio actual, y menos de la mitad de la tasa de regalías contemplada en concesiones otorgadas por Juan Vicente Gómez.