Sale una nueva película de Spiderman y los cines se llenan las familias salen los pochoclos se venden los grandes poderes conllevan grandes responsabilidades los tíos se mueren se reactiva durante un rato la economía los días más felices fueron son y serán arácnidos.
En 2014 yo tenía 15 años y llegar a la final del Mundial me pareció inverosímil, algo que pasaba una vez en la vida. La derrota fue dura porque una revancha era inimaginable. Que el domingo Argentina juegue la segunda consecutiva siendo campeón también me parece inverosímil.
El pecado capital argentino, la «soberbia» que a otros países latinos les gusta señalarnos, es en realidad no haber agachado la cabeza nunca. Y solo es tener la férrea convicción de que en Argentina están todos los materiales para reimaginar la humanidad y crear desde el sur.
Tuchel, con sus pizarras y sus métodos europeos, te metiste todo atrás. Te cagaste todo. Te peloteamos como hacemos en el potrero, la concha bien de tu madre.
Como cuando tenía 6, como cuando tenía 7, como cuando tenía 8, como cuando tenía 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22 y 23.
Mi ídolo. De toda una vida. Gracias, una vez más.